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 SANGRE ETERNA (CRONICA VAMPIRICA)

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Mekare_Vampire

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Escorpio Tigre
Mensajes : 16
Fecha de inscripción : 13/07/2010
Humor : ...

MensajeTema: SANGRE ETERNA (CRONICA VAMPIRICA)   Mar Jul 13, 2010 1:37 am

Nota del autor:

Bonne nuit, antes de iniciar agradezco la atención que tienes al leer este post, y he de decir que esta historia comenzo siendo un fanfic de las cronicas vampiricas de Anne Rice y publicado bajo el mismo titulo pero a nombre de Lady of Destuction o Lady Vampire. En efecto es una nueva Cronica Vampirica, pero con personajes originales, creados por mi y mi estimado co-autor Alekzander Vampire, tambien la colaboracion de mi querido amigo Lest en la creacion de cierto personaje.
Agradezco nuevamente la comprencion, la historia aun esta en proceso asi que pido una disculpa por errores que pueda tener, aun estamos corrigiendo lo ya escrito pero espero y sea de agrado.
Aviso: Los frases y estrofas agregadas a ciertos parrafos de la historia son de la autoría de Luis Alberto Cuevas Olmedo (Beto Cuevas) y solo son para dar un toque diferente a la historia.


SANGRE ETERNA


Parte I
1482



Después de su encuentro con los ángeles, Fiacro y Violette huyeron de Florencia hacia el este de Italia, deambularon durante algún tiempo por varias ciudades hasta que llegaron a Norcia, en la región de Umbría.
La noche que llegaron se disponían a cazar víctimas de las cuales beber su sangre, pero no contaban con que serían ellos los que serían cazados y nuevamente huían al ser perseguidos por hijos de la noche, sus iguales; no les sirvió de nada sus habilidades sobrenaturales puesto que sus cazadores los superaban en número, haciendo uso de una diversidad de habilidades otorgadas por el don oscuro. A pesar que ambos se resistieron y lucharon contra ellos, fueron capturados y encadenados con grilletes que intentaron destrozar en vano ya que no eran grilletes comunes. Fueron llevados a lo más profundo del bosque, en donde un precipicio cortaba el camino a cualquier mortal ya que el puente que alguna vez se uso para cruzar hacia el otro extremo estaba destruido. Un gran muro resguardaba un castillo al pie de la montaña, donde serían llevados.
Al llegar a un castillo fueron conducidos por un extenso corredor donde a lo largo de este, entre las sombras, recibían burlas de otros bebedores de sangre. Al final del corredor se encontraba un gran salón donde se encontraban reunidos en una especie de congregación de seres nocturnos. Serían presentados al señor de la corte como tributo de los cazadores de dicha corte.
Un hombre joven de buena estatura, cabellera rubia hasta los hombros, ojos color gris, un poco andrógino en lo que respecta al resto de su rostro ya que sus facciones se encontraban perfectamente definidas por una piel blanca, ciertamente un hombre interesante a la vista de cualquier mortal; con sutil elegancia ingresa al recinto observando a la joven pareja de prisioneros.
Junto a él una hermosa joven pelirroja de ojos color esmeralda toma su mano con delicadeza y es correspondida con una tierna caricia por parte de su acompañante. Él se acerca a ella y le susurra algo al oído, al momento la joven pelirroja se pone en pie y desciende la escalinata del altar donde se encontraba.
Mientras Violette lloraba lagrimas de sangre y maldecía a sus captores intentando liberarse, Fiacro por su parte, fue embrujado por la mirada de la joven pelirroja que no dejaba de mirarlo, un rostro angelical con el toque justo de perversidad; su mirada transmitía una extraña sensación la que hacía no pudiera dejar de ver sus ojos verdes. La joven pelirroja se acerco a Fiacro, lo examino rodeándolo. Hizo lo mismo con Violette, en ese momento la mirada del joven hombre se poso sobre ellos.
—¿Así que habeis decidido irrumpir en mi territorio?— dijo con voz tranquila el hombre rubio— ¿Creí haberos advertido que no volvieras, acaso buscáis vuestra propia destrucción?
Mirando fijamente a Fiacro por un instante, y nuevamente dirigiendo la mirada a Violette, la mujer que acompañaba a Fiacro
—Tienen un fuerte lazo que los une. — dijo la pelirroja dirigiéndose al señor de la corte.
—!No se atrevan a tocar a mi esposa!— exclamo Fiacro.
—¿Tu esposa? Así que es eso, es extraño, tu corazón dice que amas a esta mujer pero tu instinto te dicta atentar contra ella. — dijo sonriéndole
—¿Que es lo que quieren? !Porque nos han perseguido y traído hasta este lugar, no hemos hecho nada para ser capturados como delincuentes!— replico Fiacro en un arranque de ira.
El joven hombre quien era el señor de la corte, hasta ese momento se limitaba a observar cuidadosamente a los prisioneros.
—¿Cuál es tu nombre?— pregunto el señor de la corte a Violette.
—¿Por que ha de decírtelo? Tú no has correspondido informando que demonios es todo esto—contesto Fiacro enfurecido.
—Os pido que guarde la calma señor, no es necesario que enfurezca— dijo la joven pelirroja.
Fiacro voltea a verla lleno de ira, pero se perdió en el verde profundo de sus ojos.
—Violette Neveu— respondió la mujer con finas lágrimas rojas deslizándose por su rostro. Tenia miedo de lo que estos seres pudieran hacer en contra de ella y su amado.
—Bello nombre para una bella mujer! Aun conservas un gusto exquisito, Fiacro— dijo el señor de la corte.
—!Eres un maldito Giovann!!!—grito Fiacro saliendo del hechizo de la mirada de la pelirroja— !si no estuviera encadenado acabaría contigo en un segundo!
—¿Realmente crees que habrías podido acabar conmigo? !Eres un estúpido, al desertar te has convertido en un exiliado!— respondió el señor de la corte cuyo nombre era Giovann.
—!Como te atreves a insultar a Fiacro, realmente es capaz de destruirte a ti y a todo tu aquelarre! —grito Violette al no poder contener por mas tiempo su coraje.
—No me hagas reír niña, antaño nos enfrentamos a causa de su traición, su fortaleza es formidable pero no ha podido vencerme, le he perdonado la existencia y ha regresado a su destrucción. La Corte de Medianoche no ha perdonado su deserción. —dijo Giovann.
La mirada de la pelirroja hipnotizaba nuevamente a Fiacro, mientras que Violette intentaba inútilmente de liberarse de las cadenas.
—Es inútil querida, no tiene caso que malgastes tus energías al tratar de romper esas cadenas— replico Giovann en tono de burla— ya os abras dado cuenta que no son grilletes comunes, el metal con el que están hechos proviene de una reliquia forjada por un ser celestial la cual fue robada por uno de los ancianos del antiguo orden y purificados con la sangre de desertores inmortales que fueron sacrificados.
Los cazadores que habían capturado a Fiacro y Violette, los obligaron a dar la vuelta y dirigirlos a las mazmorras. La muchedumbre de la corte empezaba a dispersarse entre las sombras para ir en busca de victimas de las cuales poder beber su sangre. Mientras esto ocurría, la pelirroja se acerco a Giovann, quien se encontraba sentado en una gran silla incrustada de rubíes y esmeraldas; se arrodillo junto a él y acurruco su cabeza en el regazo de Giovann.
— ¡Amo, puedo pedir algo?— pregunto la pelirroja.
— ¡Que es lo que quieres pedirme querida?— respondió Giovann mirándola con una inmensa ternura.
— Lo quiero a él, quiero que me entregues a Fiacro.
— Querida niña, tu sabes que no te niego nada de lo que deseas, pero eso que me pides no es posible, si lo hago estaría faltando a nuestras reglas, Fiacro ha quebrantado su exilio, irrumpió en territorio de la corte y deberá ser juzgado junto a Violette por lo que han hecho los dos, la corte se encargara de ambos.
—Realmente me gustaría que se quedara conmigo, quisiera saber que es lo que oculta su alma, hay algo raro en él, tanto que no pude leerlo en su mente.
Giovann abrazo a la pelirroja y le beso la frente, después se alejo diciendo:
—Debo preparar la llegada de los ancianos, después saldré a cazar, regresare antes del amanecer, enviare a buscarte.
La pelirroja se levanto pensativa y salió del salón

Horas antes del amanecer, la pelirroja se dirige hacia las mazmorras en donde se encontraban los prisioneros. Se detiene frente a los guardianes de las celdas y les ordena abrir la que correspondía a Fiacro y llevarlo a la torre que le correspondía a ella.
Cuando Fiacro entra en la habitación mas alta de la torre se da cuenta que no está solo, la pelirroja se encuentra ya en ese lugar, sentada en un diván frente a un hermoso espejo cepillando su cabello.
—¿Que es lo que quieres? Porque me ordenaste que me trajeran?— dijo Fiacro en tono serio.
—Quiero saber de ti, que es lo que ocultas. Se que sufres, tal vez pueda ayudarte a aliviar tu sufrimiento.
— ¿Saber de mi? No te diré nada, no se quien eres.
—Entonces quieres saber de mí, esta bien, mi nombre es Crysta, yo también he sufrido como tu, tal vez más, pero Giovann alivio mi sufrimiento.
—Fui exiliado y cazado como un simple mortal durante muchos años. — dijo Fiacro
—Se lo que te hicieron, Ferio te engaño, pero quisiera saber que es lo que oculta tu alma, tu presencia es extraña.
—Eso no es algo que debas saber, y aun no entiendo porque estas interesada en mi, escuche lo que le pediste a…“tu amo”.
La puerta de la habitación se abrió y el guardia que había llevado a Fiacro a la torre dijo:
—El amo ha regresado y ha preguntado por ti Crysta, esta esperándote en sus aposentos. — habiendo dicho esto salió de la habitación cerrando la puerta tras él.
— Es tiempo de que vuelvas a tu celda, se que es desagradable ese lugar, ya estuve una vez ahí como prisionera, realmente no importa ya eso, pero te prometo que intentare persuadir a Giovann para que te saque de ese lugar. —dijo Crysta sonriendo a Fiacro.
— Creí que me relatarías tu historia, aun no logro comprender como es que sabes de mi sin que te contara nada. — respondió Fiacro.
— Mañana antes de media noche cuando Giovann salga a cazar, envare por ti nuevamente, y te contare mi pasado.
— Estaré esperando que llegue ese momento.
—Antes de que te vayas, te suplico que no comentes nada se esto a Violette, será nuestro pequeño secreto si estas de acuerdo, no es conveniente que ella se entere. Cuando salgas de la torre cierra tu mente a todos, ponla en blanco, así los demás no podrán leer tu mente. En cuanto a Giovann… hace años que no baja a las mazmorras y los guardias que se encuentran vigilando durante el día, son mortales que poseen ciertas habilidades.
— No podré mantener mi mente en blanco por mucho tiempo en cuanto deje de hacerlo Violette podrá leer mi mente…
—Violette no podrá enterarse de que hay en tus pensamientos porque al momento de compartir contigo su don oscuro se cerraron sus mentes la una a la otra, ella no puede leer tu mente y tú no puedes leer la suya. — interrumpió Crysta.— Ahora debes irte, los guardias te esperan. —concluyo Crysta.
Fiacro salió de la habitación donde ya lo esperaban dos guardias que lo llevarían de regreso a las mazmorras.

† † † † †


El cielo empezaba a clarear, faltaba poco para el amanecer, en el interior del castillo ya no se encontraba ningún cortesano, solo Crysta cruzaba el gran salón para llegar a donde se encontraba Giovann esperándola.
Entro a una cripta, bajó las escaleras que se encontraban ahí y que conducían a una habitación subterránea, la cual no tenía ventanas, elegantemente decorada, en el centro de dicha habitación se encontraba una especie de sarcófago lo suficientemente amplio para dos personas.
Sentado en un sillón y mirando fijamente el hogar encendido, se encontraba Giovann que al escuchar que Crysta entraba a la habitación dijo:
—¿Haz tardado en venir amor mío, que os distrajo tanto?— pregunto Giovann
—Perdona, me distraje en cosas que no tienen demasiada importancia.— respondió Crysta —Antes de que digas algo, quisiera pedirte algo, amo.
—Querida ya te he dicho que no puedo hacer nada por Fiacro…
—Lo se amor mio, no es eso lo que quiero pedirte, se que no puedo quedarme con él y que será juzgado junto con Violette por los ancianos, pero quisiera pedirte que me dejes sacarlo de las mazmorras y llevarlo a una de las habitaciones del castillo mientras llega su juicio.
— ¿Y para que harías eso? ¿Que tienes pensado hacer?—pregunto Giovann
— Quiero descubrir que es lo que oculta, me intriga…
—Eres demasiado curiosa querida, y no deberías serlo, pero si con eso desaparece tu inquietud puedes hacerlo, pero procura que los cortesanos no se enteren de esto.— interrumpió Giovann a Crysta.
—!Gracias amor mío, eres muy considerado conmigo!—prosiguió Crysta.
— He traído algo para ti, cuando salí en busca de algún desdichado mortal que se cruzara en mi camino lo vi y supe que debía ser para ti querida niña.
—¿Que es amo? —preguntó Crysta entusiasmada
Mientras Crysta hablaba, Giovann desenvuelve un hermoso vestido de seda con adornos bordados con hilos de oro y plata puros, en el escote del vestido se encontraba incrustado un prendedor de esmeralda.
—¿Es bellísimo amo, realmente lo has traído para mi? —
—Por supuesto pequeña, quiero que lo uses esta noche en la celebración de bienvenida a los ancianos, y para resaltar tu belleza usaras esta gargantilla…—contesto Giovann abrochando la gargantilla una vez colocada en el cuello de Crysta.— Sabes, estas esmeraldas no se comparan con tus ojos. —concluyo Giovann admirando a su joven acompañante.
— Te lo agradezco amo…— diciendo esto, Crysta se acerca a Giovann y le da un tierno beso en los labios, él le sonríe y desgarrando su muñeca izquierda la ofrece a Crysta.
— Bebe amor mió, sacia tu sed y descansa junto a mi— finalizo Giovann.
Crysta tomo su mano y mirándolo fijamente a los ojos comenzó a beber su sangre inmortal, como cada noche desde que fue convertida a la oscuridad.
Al quedar saciada su sed, fue presa del cansancio y cayo rendida en un profundo sueño al lado de su amado, del cual despertaría a la noche siguiente.

† † † † †


Cuando Crysta despertó, Giovann ya no estaba a su lado, había salido de la habitación. Ella se levanto y se dirigió a la torre donde se encontraban sus aposentos; al llegar al lugar mando llamar a un guardia y pregunto donde se encontraba Giovann, a lo que el guardia responde que había salido junto con los cazadores.
—Traerás al prisionero aquí, en cuanto llegue Giovann me avisaras de inmediato… ah y ni una palabra ni pensamiento de esto a nadie. —le ordeno Crysta al guardia.
—Como ordene, pero si el amo se entera de lo que hace, se meterás en problemas. — dijo el guardia antes de irse.
—Ese es problema mió, ahora has lo que te ordeno.
Momentos después Fiacro entro a la habitación.
—No creí que cumplieras tu palabra.— dijo Fiacro
—Hombre de poca fe, no solo te he mandado llamar, como prometí hable con Giovann y abogue por ti y tu estadía en las mazmorras termino, ya no volverás a ese lugar, serás llevado a una habitación del castillo. —replico Crysta
—Agradezco vuestra intercesión, pero aun te falta cumplir otra promesa, vuestro pasado, perdona mi curiosidad pero no puedo evitarla.
—Muy cierto noble caballero, pero solo la cumpliré si sacias también mi curiosidad, como veraz tenemos eso en común.
—¿Que es lo que quieres saber? Ya conoces la causa de mi exilio…—no habiendo terminado de hablar Crysta lo interrumpe diciendo:
—No todo, hay algo que ocultas, y es necesario que lo confieses. Pero cumpliré mi palabra primero y después estarás obligado a responder.
Fiacro asintió dispuesto a escuchar la historia que la pelirroja tenia para contar…

Continuara...


Última edición por Mekare_Vampire el Lun Ago 09, 2010 12:42 pm, editado 4 veces
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Min Ho

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MensajeTema: Re: SANGRE ETERNA (CRONICA VAMPIRICA)   Mar Jul 13, 2010 4:41 pm

Hola Mekare, me ha gustado un monton tu fic, adoro a los vampiro espero que continues pronto xq me has dejado con ganas de leer mas.
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Mekare_Vampire

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Escorpio Tigre
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MensajeTema: SANGRE ETERNA (Cap. I)   Mar Jul 13, 2010 7:53 pm

Nota de autor:
Agradezco tu comentario Min Ho, y sobre todo el tiempo que te tomas al leer este escrito. Y nuevamente pido una disculpa si encuentran algun error, ya que por falta de tiempo no he podido revisar a fondo lo que se lleva escrito, en cuanto pueda subire los 2 capitulos restantes que tengo ya escritos. Comentarios, dudas y/o criticas son bien recibidas. ^^


Capítulo I


— Nací en Alessandria hacia el año 1390, la menor de entre cinco hermanos y única hija mujer de un señor feudal, mi madre había fallecido al cabo de unos meses de que yo había nacido, así que no la conocí, tal vez haya sido por eso que mi padre no me apreciaba lo suficiente como a mis hermanos, o tal vez que nací mujer y no varón como él esperaba.
De cualquier manera, al crecer al lado de varones y sin una figura materna que me enseñara a comportarme como una mujercita, no me importaba demasiado ver a las niñas del pueblo jugar con otras niñas con muñecas o bordando al lado de sus madres, al contrario eso me parecía de lo mas aburrido, prefería correr junto a mis hermanos colina abajo en busca de insectos, trepando a los árboles o escapando de mi pobre nana que intentaba instruirme un poco para que no fuera tan salvaje como mis hermanos.
A la tierna edad de seis años, mi hermano mayor, Darío; el cual ya contaba con una esposa quien estaba en espera del primogénito de mi hermano; convenció a mi padre de buscarme una institutriz que se hiciera cargo de mi educación. Al poco tiempo mientras yo jugaba con mis hermanos en el jardín del castillo, un carruaje se detuvo en la entrada del mismo. Una mujer madura bajo del carruaje, se detuvo a mirarme y siguió caminando hacia donde estaba mi padre esperando su llegada. En ese momento mi padre me llamo, al verme despeinada y con el vestido algo sucio, enfureció, después de reprenderme me ordeno que subiera a mi habitación a mudarme de ropa.
Cuando baje mi padre, todos mis hermanos, incluyendo Cecilia la esposa de Darío y la mujer recién llegada, se encontraban en la sala de estar:
— Crysta ya es tiempo de que empieces a comportarte como una mujercita, ese salvajismo que acostumbras al jugar con tus hermanos no es correcto. Cecilia y Darío me hicieron ver que no esta bien que crezcas al lado de hombres sin una figura femenina que te enseñe modales.— me dijo mi padre. — Ella es la señorita Alissa y será vuestra nueva institutriz, de ahora en adelante pasaras el día con ella, aprendiendo las cosas que una niña como tu ya debería saber. Ya no podrás salir a jugar con tus hermanos a menos que la señorita Alissa lo diga; la obedecerás en todo de lo contrario te las veras conmigo, ¿comprendes lo que digo?— concluyo mi padre.
Aunque la tristeza me impedía hablar, asentí con la cabeza, después mire a mis hermanos: Darío, Leonardo, Joseph y Tristán, este ultimo era quien cuidaba de mi a pesar de que era solo un año mayor que yo, era el que mas me quería y yo lo quería a él.
Cuando había tormenta por la noche, entraba a hurtadillas a su habitación y él tranquilizaba mis miedos.
Sinceramente odiaba a mi institutriz, era demasiado estricta, no toleraba mi falta de atención hacia lo que ella quería que aprendiera. Al principio la mayor parte del día la pasaba castigada, hasta que me resigne a que mi vida cambiaria según mi padre para bien, pero no me sentía bien con ese cambio.
Pasaron dos años cuando mi padre decidió tomar como esposa a mi institutriz.
Yo contaba ya con ocho años y medio cuando anuncio su compromiso una noche de agosto:
— Esta noche es de celebración, es por eso que tendremos este banquete! Hijos míos, desde muy pequeños perdieron a su madre y se que les ha hecho falta, sobre todo a Tristán y Crysta. — todos los presentes escuchábamos atentos las palabras de mi padre— Quiero anunciarles mi compromiso con la señorita Alissa, nos casaremos en Florencia, así que mañana saldremos rumbo a Florencia y quiero la bendición de mis hijos en esta unión…
—!Me opongo a esta unión, padre!— exclamo Tristán—!No quieras imponernos a esta insípida mujer como nuestra madre! ¿Acaso no vez como nos trata?— exaltado prosiguió— Nos odia, sobre todo a Crysta!...
Furioso mi padre interrumpió la protesta de Tristán:
— ¿Como te atreves a calumniar a esta pobre mujer? ¿Dudas de su amor de madre para con ustedes? Ella se ha hecho cargo de la educación de tu hermana quien no se ha quejado del trato que recibe!
— ¿Como lo haría? !No le permiten hablar sin el permiso de alguno de ustedes!!! La han convertido en una marioneta que no hace nada si que se lo ordenen! !Crysta pudo haber crecido bien a nuestro lado!— le reprocho Tristán a mi padre.
— !Crysta debía ser educada por una mujer para que no fuera tan salvaje como ustedes!— el rostro de mi padre se había puesto rojizo por el coraje que provoco mi hermano con sus protestas.— Y no se discutirá mas el asunto, ya esta decidido y no cambiare de opinión
Al escuchar todo esto, mis ojos se llenaron de lágrimas que tuve que contener. Tristán tenía razón, yo ya no era la misma, mi voluntad había desaparecido, solo hacía lo que me ordenaban

A la mañana siguiente, fui despertada al amanecer, me prepare para bajar y me di cuenta que mis hermanos ya estaban preparando los caballos que nos transportarían a Florencia. El viaje duraría días y realmente nunca había dejado la región donde vivíamos, ahí había nacido.
Siempre creí que pasaría toda mi vida en Alessandria, que jamás conocería otro lugar.

Una fría tarde de noviembre llegamos a Florencia, cansados del viaje entramos a la más lujosa posada de la ciudad. Por mi parte lo primero que hice fue asearme e irme a la cama, mi padre por primera vez respetaba una decisión tomada por mi misma.
— ¿Padre le molestaría si me retiro a mi habitación a descansar del viaje?— pregunte a mi padre.
Mirándome sonrió y dijo: — No, descansa ya que mañana tendremos un gran día.
Agradeciendo su comprensión, me retire a mi habitación, no sin antes darle las buenas noches a mi querido hermano Tristán.
— !Buenas noches hermano! —lo abrace
— Oh Crysta, !no sabes lo mucho que te quiero hermanita! !Buenas noches!

† † † † †


<< En la ciudad las almas pobres, penando lloran su arrepentir, sobrevolaron sus cenizas, se encadenaron por abandonar "la llama que nos llega" >>

† † † † †


A media noche se escucho el galope de un caballo que llegaba. El posadero entro rápidamente a la habitación de mi padre quien aun se encontraba despierto:
—Mi señor, debe ocultarse junto con su familia— mi padre lo interrumpió
—¿Que pasa posadero? Porque este escándalo? He escuchado un caballo afuera.
—Si señor, era un mozo del pueblo vecino. Ha traído terribles noticias.
—¿Que ha pasado?
—Al parecer unos vándalos han estado aterrorizando a media noche al pueblo entero, me ha dicho el mozo que al parecer eso vándalos se dirigen hacia acá, todo el pueblo se esta ocultando, debe hacer lo mismo señor. Tome a su familia y ocúltese, al amanecer huya de este pueblo.
—! No pienso hacer tal cosa, no creo que esos vándalos sean capaces de enfrentar mi espada!
— Pero señor han matado a los soldados que resguardaban la entrada de la ciudad.
— Ya veremos que son capaces de hacer…
Dicho esto, tomo su espada y se dirigió a la habitación de Darío, hablo con él de lo sucedido y nos reunieron a todos en una sola habitación.
Estaba muy asustada que no me percate de que Tristán se acerco a mí, me abrazo:
—Todo estará bien, no temas que todo estará bien— intento tranquilizarme.
En ese momento mi padre llamo a Joseph y le ordeno que llevara a las mujeres, Alissa y Cecilia, y niños, Tristán, el hijo de Darío y yo, a un lugar seguro. Así que nos dirigimos al sótano de la posada, tras bajar las escaleras del sótano mi padre cerro la puerta y le ordeno a mi hermano que pasara lo que pasara y escuchara lo que escuchara no intentara abrir la puerta hasta que él le ordenara lo contrario.
Pasaron unos momentos cuando escuchamos que alguien golpeaba estrepitosamente la puerta principal de la posada. Mi padre con espada en mano se acerco y pregunto:
— ¿Quien viene?
No recibió respuesta, solo otro golpe igualmente fuerte.
— ¿Que quiere? !Sea quien sea, entérese que estamos armados y no nos daremos por vencidos fácilmente!
Al decir esto, los estrepitosos golpes cesaron, mi padre aliviado pensó que los vándalos se habían alejado, cuando escuchamos que la puerta se abría, el cerrojo había sido corrido sin que mi padre se percatara de ello, solo Leonardo vio lo que paso:
— !Padre, el cerrojo! !He visto como se ha corrido sin que nadie lo tocara!
Cuando dijo Leonardo esto, la puerta se abrió con una ráfaga de viento, entre las sombras de la noche aparecieron unas siluetas que entraron sigilosamente en la posada.
Yo abrazaba a Tristán con todas mis fuerzas y aunque él intentaba ocultar su miedo, yo lo veía en sus ojos. Cuando se dio cuenta que lo miraba, me sonrió y dijo:
— !Shhhh! No hagamos ruido.
Por una ranura alcance a ver que eran dos personas encapuchadas, una más alta que la otra.
— ¿Así que no te darás por vencido viejo? Ya lo veremos. Solo estas tu y estos mocosos con espadas contra nosotros.— dijo uno de los encapuchados
— Suficientes para vencer a dos vándalos como ustedes— replico mi padre.
— Jajaja… !Has escuchado eso? Vándalos!!!—dijo el segundo encapuchado, que por su voz supimos que se trataba de una mujer.
— No te fíes viejo, ella no es una mujer como cualquiera, es mucho más fuerte que tu y estos mocosos.
Al decir esto ambos encapuchados se descubrieron la cabeza, y en efecto eran un hombre y una mujer los que irrumpieron en el lugar.
—Tranquilízate viejo, no te haremos daño… aun— prosiguió la mujer misteriosa.
—¿Que es lo que quieren? ¿Dinero es lo que buscan? Si nos dejan a mi y a mi familia en paz, les daré toda la fortuna que quieran, !soy muy rico y puedo hacerlo!— inquirió mi padre
— !No es dinero lo que buscamos, viejo estupido!— se sobresalto el compañero de la mujer— Hemos venido de muy lejos, no somos vándalos como tu dices, somos cazadores, viajamos por muchos lugares en busca del pecador, limpiamos ciudades de malvados y pecadores, eso es lo que cazamos, pecadores!— continuo el hombre misterioso.
— Y al parecer tu también eres un pecador— interrumpió la mujer— y no solo eso, sino que también estos mocosos y las mujeres que se ocultan en el sótano de esta pocilga, lo son.
— !Como osas decir eso!— enfureció Darío
— Es cierto, ordénales que salgan o los mataremos de una vez por todas— le ordeno el hombre a mi padre.
Al ver que a pesar de estar los tres con espadas y estar en ventaja en cuanto a número, los desconocidos no se amedrentaban, y al percatarse de que esas personas no eran normales, ordeno a Leonardo salir del sótano junto con el resto de la familia.
Uno a uno fuimos saliendo del oscuro lugar, asustados por lo que ocurría, aprovechamos la crisis de histeria de la cual era presa Cecilia, Tristán y yo nos ocultamos en otra habitación sin que se dieran cuenta esas personas.
Por primera vez podía ver bien a esas personas desde nuestro escondite; estaba horrorizada por lo que veía, la piel de ambos era demasiado blanca para ser normal, sus ojos tenían un brillo sobrenatural, sin mencionar que intentaban disimular que su mandíbula era diferente.
— Es tarde y ya tenemos suficientes prisioneros, acabemos con ellos y regresemos con los demás.— sugirió la mujer al hombre
— !No!— respondió el hombre— !tengo una mejor idea!
— Es hora de volver— entró en la posada otro encapuchado, dirigiéndose al hombre y a la mujer— !dejen de jugar y acaben de una ves!
— !Calla, yo se mis asuntos!— respondió el hombre misterioso al encapuchado—Viejo… te propondré un trato, quizás sea la única oportunidad que tengas de salvarte— le dijo a mi padre sonriendo maliciosamente
—!Jamás haré tratos con asesinos como ustedes!
— Escucha viejo lo que os propongo, después toma la dedición…
Mi padre a pesar de que se encontraba lleno de ira, escucho lo que el hombre le proponía, al escuchar el trato que le proponían toda la familia quedo horrorizada.
— Dejaremos a tu familia en paz como pides, a cambio de que nos entregues algo…
—¿Que es lo que quieres que entregue? — pregunto mi padre
Aun sonriendo maliciosamente el hombre contesto:
— La mayoría de los miembros de tu familia son pecadores, como tú también lo eres, y si no quieres terminar como el posadero— señalando el cuerpo sin vida del posadero que se encontraba en la entrada del lugar— aceptaras el trato, entrega al único miembro de tu familia que aun es inocente. !Sabes muy bien de quien hablo!
— No, no se de que hablas, !nosotros no somos pecadores! !Y no puedo entregarte a mi nieto!
— No seas estupido viejo, no me refiero a ese mocoso, él aun tiene el pecado mortal con el que todos nacen— intervino la mujer
— Tú has asesinado en batalla, eso es también un pecado, tu mujer ha cometido fraudes y robado desde que era joven a viejos como tu; tus hijos, el mayor te ha robado y junto con su esposa han cometido el pecado de la carne, el segundo también ha pecado y ha engendrado un bastardo, el tercero de tus hijos ha matado a una campesina por negarse a entregársele, en cuanto tu cuarto hijo…el rencor que guarda hacia ti se considera como pecado, ¿no lo crees así?— dijo el hombre
— ¿De que rayos estas hablando? ¿A que quieres llegar?— pregunto mi padre
— Sabes muy bien a que me refiero, solo queda un miembro de tu familia el cual no he mencionado. La pequeña no tiene pecado alguno, aún es inocente. !Entréganos a tu hija y sálvate tu y a tu familia!
— !No padre, no lo hagas!— intervino Joseph
— ¿Por que razón quieren a mi hija?—pregunto mi padre
— Es muy simple, la sangre de un inocente es mucho más dulce que la de un pecador— contesto el hombre.
— Piénsalo bien viejo, es tu vida por la de tu hija— prosiguió la mujer
— !Hazlo de una vez por todas querido! Siempre ha sido un estorbo para todos, !tu mismo lo dijiste! Que se la lleven y nos salvaremos!— exclamo la señorita Alissa.
— !Maldita perra!— grito Tristán saliendo de nuestro escondite
— No intervengas Tristán— ordeno mi padre— Tiene razón Alissa. Y ya he tomado la dedición.— dijo volteando a ver al hombre— ¿Si se la llevan juran que nos dejaran en paz? ¿No volverán a molestarnos?— pregunto mi padre
— Tienes nuestra palabra que ninguno de los nuestros los perseguirán— contesto el hombre
— Entonces llévensela— finalizo mi padre señalando el lugar donde me ocultaba.
— Padre por favor no dejes que me lleven, !te lo suplico padre!— grite entre sollozos cuando el hombre me saco a la fuerza de mi escondite.
El miedo se apodero de todo mí ser, sabia que mi hermano Tristán se oponía ha la decisión de mi padre, pero él no podía hacer nada al respecto ya que solo era un par de años mayor que yo.
— Es hora de irnos— dijo la mujer al hombre, que de nuevo se ponía la capucha de la capa que ambos portaban
— Fue un placer hacer tratos contigo, viejo cobarde!— finalizo el hombre y salio de la posada conmigo arrastras.
Fui llevada hasta donde se encontraban ya reunidos el resto de los cazadores con lo que parecían una especie de bultos a los lados. Al acercarnos, me percate de que no eran bultos, sino personas amordazadas e inconcientes.
— ¿Que demonios has hecho? ¿Porque traes a una niña?— dijo uno de los cazadores al hombre que me traía a rastras
— Jajaja… ¿no lo adivinas?— contesto el hombre— !Por los viejos tiempo!
— Tú sabrás lo que haces, pero si él se da cuenta de lo que has hecho, tendrás problemas.
— ¿Y crees que le tengo miedo? Como sea, encerrare a esta mocosa en las mazmorras y después veré que haré con ella.
Lo ultimo que recuerdo es que sentí un golpe un la cabeza y todo se desvaneció a mi alrededor.
Desperté aturdida por el golpe que había recibido, y aunque estaba a oscuras, me di cuenta de que ya no estábamos en Florencia, había perdido la noción del tiempo, no sabía cuanto tiempo había estado inconciente.
Fui llevada a lo que parecían unas mazmorras de un antiguo castillo, junto con otros prisioneros que habían sido capturados en diferentes regiones.
Ebrios, asesinos, timadores, prostitutas, delincuentes y farsantes abarrotaban las celdas.
No podía más, estaba demasiado cansada por tanto llorar y tan adolorida que en un rincón, de la celda donde fui aventada, me quede dormida, cuando escuche una voz que decía:
—!Que linda eres niñita!— era un hombre que intentaba sobrepasarse
—!Déjala en paz! No te atrevas a tocarla!—lo abofeteo una mujer
—!Maldita prostituta!— exclamo el hombre
—¿Estas bien?— me dijo la mujer, yo asentí con la cabeza— no te preocupes, mientras este yo aquí, ellos no te harán daño.
Desde ese momento cuando dormía, lo hacía al lado de esa mujer que intentaba lavar sus culpas cuidándome.
Pasaron un par de noches desde que había sido encerrada en ese lugar, cuando conocí a Giovann. Él bajo a las mazmorras a seleccionar personalmente los sacrificios que se levarían acabo esa noche.
Hacia poco tiempo que los ancianos lo habían elegido como el sucesor del señor de la corte; y como si hubiera sido guiado, paso de largo frente a todas las celdas hasta llegar a la última, en donde me encontraba.
Yo me encontraba en un rincón sola, ya que la noble prostituta había sido elegida una noche antes para el sacrificio.
Giovann abrió la reja, entro, se dirigió hacia donde me encontraba e inclinándose me dijo:
— ¿Que hace una pequeña como tu en este sucio lugar? ¿Que has hecho para terminar en este lugar?
No pude responder, lo mire con lágrimas en los ojos al recordar lo que mi padre había hecho.
Enjugo mis lágrimas con un pañuelo de seda blanca, se puso de pie y dirigiendo se a uno de los guardias dijo:
—Sáquenla de este lugar. Aséenla y llévenla al salón.
Una anciana que al parecer era sordomuda, me aseo, me puso un vestido limpio y cepillo mi cabello, al terminar, un guardia me llevo a un gran salón donde una corte se encontraba reunida esperando el momento del sacrificio.
El señor de la corte se encontraba sentado en un hermoso sillón dorado de gran tamaño incrustado de piedras preciosas. Al verme entrar al recinto, se puso de pie y dirigiéndose a la corte dijo:
—¿Quien de ustedes se atrevió a traer aquí a esta niña?— al no recibir respuesta alguna y enfurecido exclamo— !Es sangre inocente entre delincuentes! ¿Porque demonios ha sido condenada? ¿Cual es su pecado? !Respondan malditos!!!
— El que te hayan elegido como el señor de la corte, no te da el derecho de robar a mis prisioneros!— se escucho una voz de entre las sombras
— !Ya lo veremos Ferio! !Ordenare que seas llevado ante los ancianos para que te condenen!
Continuara...


Última edición por Mekare_Vampire el Sáb Jul 17, 2010 10:40 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: SANGRE ETERNA (CRONICA VAMPIRICA)   Mar Jul 13, 2010 10:28 pm

Buenas noches Mekare, tu fic esta muy bueno ahorita me lo acabo de chutar jejeje y como dice Min Ho espero q subas pronto el resto y pues por los errores ni te preocupes a todos nos pasan.

Gracias por compartir con todos tu fic.

XOXO

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Lauren

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MensajeTema: Re: SANGRE ETERNA (CRONICA VAMPIRICA)   Sáb Jul 17, 2010 6:29 pm

Está bien. Me recuerda mucho a los libros de Anne Rice, por cierto. La historia me llama la atención, así que, debo decir que tenés una gran imaginación y espero que sigas el ritmo de esa manera.

Pero debe recordarle aspectos a tener en cuenta. Los signos de interrogación y exclamación son bilaterales, es decir, que van al comienzo y al final de una oración. Ej: ¿Cómo está usted?, ¡Buenos días!, etc. Y que tampoco se deben utilizar en exceso:

Citación :
— Jajaja…Has escuchado eso? Vándalos!!!—dijo el segundo encapuchado, que por su voz supimos que se trataba de una mujer.

Los sonidos como el "Shhh" y el "Jajaja"... Creo que sobran, y se pueden reemplezar con narración. Ej:


Riendo, dijo el segundo encapuchado:
— ¿Has escuchado eso? ¡Vándalos! —Por su voz, supimos que se trataba de una mujer.


Y cosas así, pero no es nada porque preocuparse. (:
Espero ansiosa su actualización.
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Mekare_Vampire

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MensajeTema: Re: SANGRE ETERNA (CRONICA VAMPIRICA)   Sáb Jul 17, 2010 10:15 pm

Alekzander_Vampire y principalmente yo, gradecemos tu observación Lauren, y he de decir que tienes razon, cada comentario es de mucha ayuda para corregir los errores que se tienen al redactar las ideas que nos vienen a la mente, estamos trabajando en corregir y pulir lo mas la historia.
En el trasncurso de hoy o mañana actualizaremos asi que esperamos que sea de su agrado el proximo capitulo.
Feliz
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MensajeTema: SANGRE ETERNA (Cap. II)   Dom Jul 18, 2010 2:07 am

Nota del co-autor: Os agradezco vuestra atención, y me disculpo por la tardanza. Soy Alekzander_Vampire, co-autor de Sangre Eterna. Asi como Mekare_Vampire ha dicho, los errores que pudieran encontrar en el transcurso de la lectura de esta historia, se deben a que aun esta en proceso creativo, y nos estamos enfocando mas a continuar la trama de la historia evitando que nos llegue un bloqueo creativo, dejando al final la corrección de dicho escrito. Nuevamente se les agradece las criticas y/o comentarios, seran de gran ayuda para mejorar.

Y sin mas que decir por el momento y como mi queria Mekare prometio, dejo el capítulo II esperando que sea de vuestro agrado.



Capítulo II


— Debes volver con los tuyos, pequeña. Ordenare que te lleven nuevamente a tu hogar— dijo Giovann
— No volveré a Alessandria, si lo hiciera no regresaría con mi familia. — Intervine— Señor, por favor os suplico que me permita quedarme, os serviré fielmente, yo… solo quiero quedarme a vuestro lado. —proseguí con lágrimas en los ojos. —Presiento que vuestro corazón es noble y no permitira que muera en la calle sola…
— Vuestras palabras me conmueven pequeña, hablas con sinceridad pero eres inocente y pequeña para estar en este lugar condenado y perverso, no quisiera que tu inocencia se manchara por las atrocidades que suceden en la corte. —continuo Giovann.
— Si para estar a tu servicio he de cometer pecado, entonces estoy dispuesta a hacerlo; matare algún desdichado…
— Jajaja… querida niña sabes hablar con el corazón, tu valentía no se compara a tu corta edad. —dijo Giovann riendo. — Ya lo he decidido, te quedaras a mi lado, cuidare de ti, serás mí protegida. —Y dirigiéndose a la corte continúo— ¡No se atrevan a tocar a esta niña, quien desafié mis órdenes pagara muy caro las consecuencias!
Mientras Giovann decía esto, los cortesanos comenzaron a murmurar: — ¡No puede hacer eso, debe entregarla, tenemos derecho a beber su dulce sangre!
— ¡¡¡BASTA!!! ¡He dado una orden y deben cumplirla!
— ¿Y que se supone que harás con ella Giovann?— intervino un cortesano de nombre Ferio entre las sombras del salón— ¿Será acaso tu nueva mascota? O ¿tal vez la conviertas en una de nosotros? ¡Sabes muy bien que eso está prohibido! Y si lo haces ¡serás derrocado!
— ¡Eso a ustedes no les incumbe, ella será mi protegida!— respondió encolerizado Giovann
Mis sentimientos eran confusos, por una parte tenía miedo de esos seres nocturnos, pero por otra parte su voz me tranquilizaba.
Manteniendo la postura Giovann me miro fijamente dándome a entender que me permitiría acercarme a él.
— Dime tu nombre pequeña. — dijo
— Crysta, señor. — respondí
— Crysta… hermoso nombre. Haz sufrido mucho pequeña, yo te prometo que a mi lado jamás volverás a sufrir. —Y mirándome tiernamente continuo— Ya está por amanecer, debes ir a descansar…
— ¿Me enviara a las celdas de nuevo?— lo interrumpí
— Por supuesto que no pequeña, a menos que así lo desees. — Dijo sonriendo— Ordenare que te lleven a una habitación en la torre oeste del castillo, mañana al anochecer vendrás a verme y empezaremos con tu nueva educación, yo seré tu maestro.
— ¡Como digas… amo!— dije haciendo una reverencia. Esas palabras causaron un poco de gracia a Giovann ya que al tener a su servicio a la corte entera, una niña era capaz de decirlo con tanta sinceridad y entrega.
Fui llevada a una habitación finamente decorada con muebles tan hermosos que jamás había visto antes, incluso más que los que había en el castillo de mi padre no se comparaban a estos. En cuanto a la cama, era tan suave que en cuanto me recosté, caí en un profundo sueño del que no desperté hasta la noche siguiente.
—Buenas noches pequeña, espero que hayas descansado placenteramente. — me dijo Giovann cuando desperté.
— ¡Amo… buenas noches!— conteste poniéndome en pie— he dormido muy bien, gracias a mi amo por darme esta habitación.
—Oh pequeña puedes dejar las formalidades si eso te hace sentir mejor. He ordenado que te trajeran algo para que te alimentes, no quisiera que enfermaras. — mirando hacia una mesita que había junto a la cama.
— Gracias amo, pero quisiera saber si me acompañara a cenar— pregunte
— Me temo que no, pequeña, yo no… no tengo apetito— dijo desviando la mirada.
Después de cenar, me llevo a la biblioteca y empezó a instruirme en todas las artes que existen, jamás hubiera imaginado todo el conocimiento que obtendría a su lado.
Así pasaron algunos años, ya no era una niñita tonta, había crecido y ya era una joven de diecisiete años, había aprendido mucho junto a Giovann, también me había convertido en un mortal nocturno, dormía de día y de noche estudiaba.

† “Negociaría mi alma por tenerte cerca y darte mi eternidad…” †

Hasta que una noche, al reunirme con Giovann en la biblioteca y concluir con la clase anterior, lo note preocupado.
— ¿Que sucede amo? Te noto angustiado, ¿que es lo que os aflige?— pregunte.
— Oh querida, ni yo mismo lo se. — dicho esto salió al balcón, el cual daba a un hermoso valle que encerraba la montaña. Lo seguí, me acerque a él y me percate que una lágrima roja corría por su mejilla.
— Quisiera saber que es lo que os atormenta. — dije enjugando su lagrima— ¡tu piel, esta fría!
Tomo mi mano y la beso, después mirándome con tristeza en los ojos me dijo:
—Pronto deberás marcharte de este lugar, te has convertido en una mujer y aunque me duela tendré que dejarte ir.
— No amo, no quiero irme de tu lado, se lo que eres y se lo que haces para que no me de cuenta de que tu cuerpo esta frío cada noche que vienes a buscarme, y aunque aun no entiendo el porque eres un ser nocturno, no tengo miedo.— dicho esto me abrazo, sentí el leve latido de su corazón.— Déjame quedarme a tu lado, déjame brindarte el calor de mi cuerpo.— mi corazón latía tan fuerte que podía retumbar su eco en el valle.
Sonriendo levanto mi rostro, el gris de sus ojos resplandecía con la luz de la luna:
— No sabes lo que me pides Crysta…
— Lo se Giovann— era la primera vez que lo llamaba por su nombre— se que para estar a tu lado debo morir, no tengo miedo ya que solo deseo estar a tu lado…amor mío.
— ¿Amor mío? Jamás me habías llamado así.
— Creo que te habrás dado cuenta que mis sentimientos por ti no son los de una hija a su padre, sino los de una mujer enamorada de un hombre.
Sorprendido con mis palabras y un poco aliviado de saberlo prosiguió:
—Debo confesarte que te amo desde que llegaste a mí. Me enamore de ti en cuanto te vi en las mazmorras, mi pequeña niña. Aún así no puedo hacer lo que me pides, te condenaría a una eternidad de lamentos y culpas, tu inocencia sería manchada con sangre…
— A tu lado no me importa lo demás…
Me miro fijamente a los ojos por un momento para cerciorarse que realmente mi corazón deseaba estar junto a él por siempre.
— Si así lo deseas, así será. — y diciendo esto se acerco a mi y me beso tiernamente en los labios.
Comprendí que había tomado la dedición de convertirme en una de su especie, así que le ofrecí la sangre que corría por mis venas. Con un leve pinchazo en mi cuello Giovann bebió mí sangre en su beso eterno hasta el punto de desangrarme, mientras tanto mi corazón se aceleraba al ritmo que él bebía mi sangre. Mi vista se nublaba, caía en el dulce sueño de la muerte. Rápidamente Giovann se desgarro la muñeca izquierda, de la cual broto su sangre eterna.
Bebí su sangre, que me mostró toda su vida en un instante. Con cada trago de sangre me sentía cada vez más fuerte. Era tan dulce su sabor, con una textura exquisitamente roja y un poco espesa, que bebí hasta saciarme.
Una hermosa visión se apodero de mi, me encontraba recostada en el valle que encerraba el castillo, era un hermoso día soleado; el aroma de las flores blancas flotaba en el aire; sentí en mi hombro la mano de Giovann:
—Te amare eternamente querida mía— me dijo entregándome una rosa roja.
A la distancia logre distinguir la silueta de mi madre que lloraba por mi, junto a ella mi hermano Tristán trataba de consolarla y mirándome fijamente grito mi nombre. La culpa invadía mi ser pero desapareció al momento que Giovann me tomo entre sus brazos protegiéndome de todo. Una calidez emanaba de su corazón haciéndome sentir una inmensa paz la cual no había sentido jamás.
Poco a poco la visón se fue desvaneciendo y regresaba a la realidad en la cual Giovann se aferraba a mí en un abrazo, rogando que no hubiera cometido el error de beber mi sangre hasta el punto de matarme, y que al momento de darme a beber su sangre no reaccionara. Tarde un momento para volver en mi; lo mire y sus ojos se llenaron nuevamente de lagrimas rojas que recorrían su rostro y manchaban su camisa blanca. Su corazón estaba tan acelerado que de no ser por el don oscuro, hubiera explotado dentro de él.
Estaba tan exhausta que no podía moverme, Giovann nuevamente me tomo entre sus brazos y me dijo.
—Crysta, se que estas muy cansada, pero quiero que prestes atención a lo que voy a decirte, aun estas muy débil, tu cuerpo empieza a reaccionar al don oscuro y cambiara un poco, tu percepción de las cosas será diferente a cuando a cuando eres mortal. — Prosiguió Giovann— Ahora beberé nuevamente tu nueva sangre, después volverás a beber de mi; te volverás mas fuerte.
Asentí con la cabeza y nuevamente comenzamos el ritual. Él tenía razón, mi cuerpo y percepción había cambiado, mis sentidos se habían agudizado a tal punto que podía escuchar el murmullo de los prisioneros en las mazmorras, todo a mi alrededor había cambiado pero de cierta forma seguía igual, veía las cosas con diferentes matices a como los veía antes. El dulce aroma de sangre mortal comenzaba a embriagarme lo cual molesto a Giovann.
—Enséñame lo que sabes, enséñame a cazar como tu lo haces— le dije a Giovann.
—¡¡NO!!— Exclamo molesto—¡Escúchame bien Crysta, no te convertirás en una asesina, no te condenare más enseñándote a cazar y manchando con sangre tu alma!
—¿Entonces como sobreviviré sin alimentarme?— pregunte
—La sangre que has bebido de mi, corre por tus venas libre de pecado, el cual se ha quedado en mi. En cierto momento los bebedores pierden el sentido de su existencia y se exponen al sol; algún día también te ocurrirá a ti también, y realmente no se si exista un Dios, pero lo que si se es que al morir tendremos que rendir cuantas de nuestros actos y no quiero que te condenen como a nosotros por asesinar para sobrevivir.
—No me importa se me condenan eternamente si estoy a tu lado— repuse
—Lo se amor mío, pero quiero que tu seas un bebedor de sangre libre de pecado.
Dicho esto me abrazo, estaba por amanecer, habíamos perdido la noción del tiempo.
—Ahora vamos, el amanecer esta cerca y debemos resguardarnos del sol…
—¿Porque debemos ocultarnos de la luz del sol y merodear por las noches? —lo interrumpí— ¿Que acaso no somos tan poderosos para amedrentar a cualquiera?
—Si querida, somos fuertes y poderosos, pero también tenemos nuestras debilidades, solo el sol y el fuego pueden acabar con nosotros, es por eso que somos nocturnos.
Me llevo hacia su lugar de descanso, un lugar en el que no había estado, por primera vez veía el lugar donde Giovann descansaba; una cripta que encerraba una habitación subterránea. El cielo empezaba a clarear, fui presa del cansancio, bajamos las escaleras y antes de entrar en la habitación me desvanecí, desperté al ocaso del día siguiente entre sus brazos, y con una caricia me tranquilizo al darme cuenta que nos encontrábamos dentro de un sarcófago.

†“Estoy hundiéndome en la oscuridad del mar, aquí no hay aire pero al fin podré llegar mas allá...” †


—Giovann quisiera pedirte algo— dije
—Te daré lo que me pidas pequeña, ¿que es lo que deseas?— pregunto Giovann
—Quiero ofrecer un sacrificio a la corte.
—No es necesario amor mío, pero si así lo deseas…
—Es necesario que lo haga, mi alma no esta en paz. Pero necesito tu apoyo y fuerza, ya que sola no podré hacerlo.
—¿Que es lo que planeas?¿ A caso querrás que te lleve a cazar?— pregunto
—No, quiero ofrecer a los que alguna vez fueron mi familia, ¡a quienes me entregaron sin compasión!
—Oh Crysta, no sabes lo que dices, he cometido un gran error al darte el don oscuro, tu corazón esta cegado por la sed de venganza…
—Te equivocas Giovann, solo quiero darle descanso a mi alma y corazón, que están intranquilos. Es solo cuestión de justicia, ¿no crees que lo que me hicieron merece venganza?— lo interrumpí
—Esta bien querida, creo que tienes razón, fueron muy injustos al entregarte. Pero de no haberlo hecho, no estaríamos juntos ahora.— dijo pensativo.
—Yo creo en el destino y de alguna manera nuestros caminos se cruzarían algún día, ¿no lo crees así?
Con una sonrisa asentío y después de un suspiro prosiguío:
—Saldremos mañana por la noche rumbo a Alessandría. Ajustare cuentas con tu padre.
Lo mire fijamente, su mirada había cambiado al referirse a mi padre, en sus ojos había un brillo extraño que no había visto antes, había odio al pensar en mi familia.
Dicho esto tomo mi mano y nos dirigimos al gran salón donde se llevaría acabo la reunión de la corte. Había que enfrentar a la corte, sabíamos que nos atacarían y juzgarían por haber quebrantado una de las leyes que nos rigen.
Antes de entrar, el se detuvo y me dijo.
—Pase lo que pase, yo te protegeré, no permitiré que te lastimen.— Me beso y entramos al gran salón.
Los murmullos de los cortesanos llenaban el salón, entre las sombras nos miraban fijamente.
—¡¡TRAIDOR!! ¿Como te haz atrevido? ¡Haz traicionado a la corte!— escuchaba al pasar.
—Cierra tu mente, no pienses en nada. Yo me encargaré de todo.—me dijo Giovann.
—Tengo miedo amor mío, siento su hostilidad, me odian—le dije.
—Te lo advertí Giovann, ella me pertenece, haz doblegado nuestras leyes y ¡por eso podrías ser derrocado!—se escucho de entre las sombras
—Ella no te pertenecía, ¡no es un objeto al que puedas poseer y desechar después! ¡¡Yo también te advertí que si la tocabas acabaría contigo Ferio!! Es solo un capricho que tienes, ella no te interesa realmente, tu solo quieres tener deshacerte de mí y hacerte del poder, convertirte en el señor de la corte, pero no te lo permitiré.
—Jajaja…si eso es lo que piensas… Creo que lo mas justo es que seas juzgado junto con ella, ¡¡haber que opina la corte de todo esto!!
En ese momento se reunió el consejo de la corte, integrado principalmente por ancianos.
—Giovann, señor de la Corte de Media Noche, se te acusa de quebrantar nuestras sagradas leyes, haz convertido en uno de nosotros a esta joven sin saber si ella estaba preparada para recibir el don oscuro, además de ser acusado por Ferio de apoderarte de una de sus víctimas. ¿Qué tienes que decir al respecto?— le dijo el portavoz del consejo a Giovann
—No tengo nada que decir, solo que es cierto.— contesto Giovann
—¡Debe ser degradado de su puesto!—exigió Ferio
—¡Silencio!—grito el portavoz
—Es cierto que he quebrantado una de nuestras leyes pero también es cierto que he cumplido con otra
—A que te refieres Giovann— pregunto el portavoz
—He elegido a esta joven y la he tomado como mi esposa, como lo dice una de las principales leyes.
—¿Que? ¡Eso no es verdad! ¡Esa ley no existe!— dijo exaltado Ferio
—¡Hay algunas leyes que solo aplican para el líder de la corte y que solo algunos conocen Ferio!— prosiguió Giovann
—Es muy cierto eso, pero también ella debe cumplir con algunos requisitos.— dijo el portavoz.
—Lo se, y ella los cumple.—dijo Giovann
—Ya lo veremos— finalizo el portavoz— manden traer a la comadrona, que revise a esta joven, ella debió ser virgen antes de recibir el don oscuro y convertirse en tu esposa.
Estaba muy asustada por lo que estaba pasando que no comprendí lo que el portavoz había dicho. Para tranquilizarme, Giovann se acerco a mí y con un abrazo me susurro al oído:
—No te preocupes, todo saldrá bien.
Fui llevada a una habitación donde una mujer algo corpulenta esperaba con unos lienzos en los brazos.
Me reviso, cuando termino salió de la habitación y lo que pude escuchar es que hablaba con el portavoz del consejo y le decía que cumplía con lo requerido.
Giovann entro en la habitación cerrando la puerta tras de si y me dijo:
—Solo nos permitirán estar juntos si te conviertes en mi esposa, y para eso como ya os habrás percatado que debes cumplir con ciertos requerimientos. La mujer que sea elegida para ser la esposa del señor de la corte debe ser virgen al recibir el don oscuro, y después en una ceremonia intima entre ella y el señor de la corte, él debe tomarla y poseerla para sellar la alianza entre ambos.—me explico Giovann.
Aun conmocionada, lo mire:
—Comprendo y no tengo objeción al entregarme a ti.
Me tomo entre sus brazos y comenzó el ritual. Nuestros cuerpos helados se hicieron uno solo y nuestros corazones latían rápidamente.

† † † † †

Nuevamente entrabamos al gran salón, vestidos de gala y sin alguna preocupación. La ceremonia de presentación estaba por iniciar.
—Crysta, quiero que sepas que te amo y que siempre te protegeré— me dijo entregándome una sortija.
—¡Es hermosa!—dije
—No mas que tu querida, simboliza nuestra unión.—dijo Giovann
Entramos en el gran salón y fui presentada ante la corte
—Ella es Crysta y es mi esposa, deberán respetarla y obedecerla como lo hacen conmigo, de lo contrarío no habrá compasión y serán destruidos.—dijo dirigiéndose a la corte.
Con una reverencia fui recibida en el recinto y ocupe el lugar que me correspondía al lado de mi esposo, el señor de la corte.

† † † † †

El invierno iniciaba, el viento era frío cuando iniciamos nuestro viaje. Giovann ordeno a algunos cazadores que se dirigieran a la región de Alessandria, pero que se mantuvieran al margen hasta que él les ordenara lo contrarío.
—Llegaremos al amanecer si no hay complicaciones, de lo contrario, descansaremos en algún lugar y continuaremos la noche siguiente.— me dijo Giovann
—¿Como viajaremos? ¿No existe nada tan rápido para viajar y llegar a nuestro destino en una noche?—pregunte
—Iremos volando amor mío, y te llevare. Una de nuestras habilidades es esa, algún día tu también la dominaras.—
Me tomo en brazos y cubriéndome con su capa para que el viento no me helara, levito hasta llegar a las nubes.
Pasaron un par de horas cuando sentí que descendíamos; lo mire fijamente preguntándome porque nos deteníamos.
—¿Que sucede?¿ Porque desciendes?—pregunte.
—Tranquila querida, haremos una pequeña parada, pero me temo tardaremos un poco en llegar a Alessandria—dijo Giovann
Asentí con la cabeza y volví a abrazarlo aun sin comprender lo que planeaba.
—A partir de aquí caminaremos, no pueden vernos levitando.—dijo
—¿A dónde iremos?— pregunte
—Ya lo sabrás…
No sabía realmente a que ciudad habíamos llegado, ni a donde nos dirigíamos.
—¿En dónde estamos?— pregunte
—¿Aun no te das cuenta, querida?—dijo Giovann— Estamos en Venecia, la ciudad del romance, amor mío.
—¡Oh, Venecia! Realmente me gustaría recorrer sus canales a tu lado, ¿podríamos volver algún día?
—Por supuesto querida, te llevare a los lugares más hermosos de la tierra!
Caminamos hasta la orilla del canal, en donde una pequeña embarcación flotaba en espera de pasajeros. Abordamos y Giovann le ordeno al gondolero que nos llevara a nuestro destino, no pude entender las instrucciones que Giovann le dio. Momentos más tarde nos encontrábamos cruzando los canales centrales de la ciudad, hasta que se detuvo en el muelle de un hermoso palacio. Giovann pago al gondolero con unas cuantas monedas de oro, y después me tendió la mano para descender de la góndola.
—Hemos llegado pequeña, hay alguien a quien deseo que conozcas, él vive en este palacio. —me dijo Giovann.
Llamo a la gran puerta del palacio esperando respuesta. Despues de unos momentos un anciano abrió la puerta.
—¡Buenas noches! ¿Que desean?— pregunto el anciano
—¡Buenas noches noble anciano! Buscamos a su señor, asi que haga el favor de avisarle de nuestro arribo.—pregunto Giovann
—Lamento decirle que el señor no se encuentra, de lo contrario tenga por seguro que lo recibiría aun sin saber quien son usted y su acompañante.— Contestó el anciano.
Mientras el anciano hablaba, Giovann lo miraba fijamente leyendo cada uno de sus pensamientos.
—Le agradezco su sinceridad Lorenzo, antes de irnos solo quisiera saber si ¿regresara pronto su señor?—dijo Giovann
—Realmente no podría decirlo, el señor no dice cuanto tiempo tardara en regresar, pero si gusta puede volver otro día y cuando mi señor vuelva yo le daré el mensaje de su visita.—respondió el anciano.
—No es necesario, volveremos después.— finalizo Giovann
Nos retiramos de inmediato del lugar, antes de que el anciano se preguntara como es que Giovann sabía su nombre, y cuestionara nuestra apariencia.
—Lo siento querida, no será posible que conozcas hoy a esta persona.—dijo Giovann.
—Ya será otra noche, como dijiste al anciano, volveremos después.—repuse.
—De no ser así…—su mirada había cambiado— Si me llegara a pasar algo, solo si me pasa algo… Busca a esta persona, es un gran maestro, es uno de nosotros, un bebedor de sangre, él te protegerá, su nombre es…— me tomo del brazo con ternura y prosiguió— antes de decirte su nombre, ¡prométeme no pensaras en su nombre o lo pronunciaras de no ser necesario!
—No tienes porque dudar de mi, amor mío!—conteste
—Su nombre es Alekzander— me susurro al oído.
Iniciamos nuevamente el viaje, dirigiéndonos finalmente a Alessandria.

† † † † †

…desear es tener
tener es sentir
sentir es sufrir
sufrir es crecer
crecer es saber
saber es poder
poder es querer
querer es desear…

† † † † †


Continuara...


Última edición por Alekzander_Vampire el Lun Ago 09, 2010 12:54 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: SANGRE ETERNA (CRONICA VAMPIRICA)   Sáb Jul 24, 2010 10:28 pm

Nota de Autor:
Una vez mas reciban un cordial saludo, y como ya es costumbre les he de dejar el cap. III de SANGRE ETERNA, y como ha dicho mi dulce Alekzander_Vampire, esperamos que sea de vuestro agrado.
No olviden visitar Los rostros de SANGRE ETERNA, donde estamos mostrando algunas imagenes que dan alución a los personajes de la historia.
Cualquier comentario o critica son bien recibidos, nos ayudan a mejorar y corregir algun error que se nos escape.

Sin mas por el momento, presento el capitulo III:



Capitulo III


El manto de la noche comenzaba a desvanecerse, las estrellas poco desaparecían, la mañana estaba por levantarse cuando llegamos a Alessandria. Note el cansancio que el viaje provoco en Giovann, realmente el viaje había sido largo y había debilitado a mi amado, el cual no había bebido sangre mortal esa noche.
—Hemos llegado vida mia, como lo prometí en una sola noche llegamos…— dicho esto se desvaneció entre mis brazos evitando caer al suelo.
—Estás muy débil y esta por amanecer, no tenemos mas remedio que buscar refugio y descansar.—dije.
—Si… tienes razón, buscaremos algún lugar y después iré a cazar…
—No harás eso, estas demasiado débil, no coordinas bien tus movimientos, puedes perecer si no regresas antes de que el sol salga— le reprendí—Beberás de mi como yo lo he hecho de ti otras veces, al ocaso saldremos y podrás cazar todo lo que quieras—finalice y poniéndose de pie comenzamos la búsqueda de un lugar seguro para descansar.
—Me reprendes como a un niño pequeño— me dijo sonriendo dulcemente
—¡No hay mas remedio cuando te comportas como tal!
Caminamos unos cuantos metros, cuando pensativa recordé el viejo cementerio que se encontraba muy cerca de ahí. Nos dirigimos hacia ese lugar lo mas rápido que pudimos.
Encontramos refugio en lo que quedaba de un viejo mausoleo. Con un poco de dificultad retiramos la lapida, retirando los restos del infeliz que descansaba en esa cripta, introduje a Giovann dentro del sepulcro, y antes de sumergirnos en el profundo sueño, bebió lentamente mi sangre con la cual recupero una poco de fuerza con la que movió la lapida para cerrar el sepulcro y así pudiéramos descansar ese día.
La noche siguiente, cuando desperté, Giovann ya no estaba a mi lado. Podía sentir una débil presencia mortal que iba apagándose poco a poco. Al salir del mausoleo me di cuenta esa presencia era la presa que Giovann había cazado apenas anocheció.
—¡Buenas noches mi dulce pequeña! ¡Espero que estés sedienta!—me dijo
—Al parecer ya te has recuperado— le dije sonriendo— ¡Realmente estoy famélica!

† † † † †


El viento arreciaba, se aproximaba una tormenta cuando entramos a la ciudad. Giovann se dirigió a un comerciante, comprando un hermoso caballo a un alto precio que por supuesto no era ningún problema para él.
—A partir de aquí tu serás quien dirija querida, ¿hacia donde nos dirigimos? ¿Donde se encuentra el castillo de tu familia?— pregunto Giovann
Me lleve las manos a la cara y con lágrimas en los ojos lo mire.
—No… lo se…¡No lo recuerdo muy bien!
—Tranquila, ya lo resolveremos— me dijo enjugando mis lagrimas
En el sendero un campesino se topo con nosotros:
—Amable campesino, podría ayudarnos.—dijo Giovann al campesino
—¿Se han extraviado mi señor? La ciudad se encuentra muy cerca de aquí, con gusto los llevare hacia allá si así lo desea mi señor.—contesto el campesino
—Le agradezco su atención para con nosotros, pero venimos de allá, nos dirigimos al castillo de un señor feudal Dimitri May.
—Oh, esta a unas horas de aquí, hacia el sur. Encontrara una aldea, la cual pertenece al feudal. Pasando dicha aldea, subiendo la colina encontrara el castillo.—finalizo el campesino.
—Tome estas monedas por su amabilidad—le dijo Giovann entregándole unas monedas de oro.
—¡Gracias señor!

Con ayuda de Giovann subí al caballo al cual él ya estaba montando. Cabalgamos al sur cuando empecé a reconocer el lugar.
—¡Estamos cerca! ¡Conozco este lugar!—exclame
Como había dicho el campesino, pasamos por la aldea donde había jugado cuando era pequeña.
Momentos mas tarde, antes de llegar, nos detuvimos:
—Querida es tiempo de llamar a los cazadores.
—¿Para qué quieres llamarlos?— pregunte
—No podremos llevar a todos a la corte los dos solos, es preciso que llame a mi fiel grupo de cazadores.
—Si mi amo lo cree necesario…
Mirando al horizonte, susurro al viento el llamado a sus cazadores. Un sonido que solo nosotros podíamos escuchar.

A pesar de la tormenta, cabalgamos colina arriba hasta llegar a las puertas del castillo, donde los guardias detuvieron el paso del caballo.
—¿Quien viene?— pregunto uno de los guardias
—¡Guardia avisa a tu amo que el duque Le’ Blanc espera a las afueras del castillo!
De inmediato el guardia se dirigió al interior del castillo recorriendo a toda prisa el jardín central; mientras tanto Giovann me cubría con una larga capa de terciopelo; logre escuchar lo que el guardia comunicaba al sirviente del castillo:
—Un hombre acompañado de una mujer esperan a las puertas del castillo, el hombre dice ser el duque Le’ Blanc y quiere hablar con el amo— dijo el guardia al sirviente.
El sirviente aviso a su señor y dio respuesta al guardia. No tardo mucho en regresar el guardia a la puerta donde nos encontrábamos.
—He recibido órdenes de dejarlos entrar— dijo el guardia a su compañero.
—Pueden pasar— respondió el segundo guardia dirigiéndose a nosotros.
Cruzamos el jardín a trote lento hasta llegar a la entrada principal del recinto.

—Deberás dejarme hablar querida, guarda tu odio para el momento justo— me dijo Giovann antes de detenernos.
Cuando el caballo detuvo su trote, note que ya nos esperaban algunos sirvientes.
—Buenas noches señor, sea bienvenido a mi castillo—una voz que reconocí de inmediato, se escucho desde el interior del castillo
—¡Buenas noches noble feudo!—contesto Giovann
—¿Que le trae por estos lares?
—He venido hasta su noble morada a pedir santuario para mí y mi amada esposa, su salud se ha visto afectada un poco debido a esta tormenta.—respondió Giovann
—¡Haberlo dicho antes su eminencia, pase por favor, adentro está seco y agradable!—exclamo la voz en el interior.
Desmontamos rápidamente, y cubriéndonos con las capuchas de nuestras capas para evitar seguir mojándonos, entramos a mi antiguo hogar.
—Os agradezco vuestra hospitalidad para con nosotros— dijo Giovann descubriéndose la cabeza
—¡No hay de que eminencia!—replico un hombre de estatura media, cabello castaño entre canoso y ojos color verde.—Es un honor tener su presencia en este lugar.
—Me alagan sus comentarios, señor May—repuso Giovann
—¿Cómo es que mi señor sabe el nombre de este humilde servidor?
—En nuestro paso por la aldea, fui informado.
—Eso lo explica, y si el señor no se ofende puedo preguntar que lo trae por esta región?—pregunto muy intrigado el hombre
—Estamos de paso por la región, viajamos al sur junto con nuestra guardia, pero he tenido que adelantarme por la salud de mi joven esposa, le ha dado fiebre y debe descansar, para ser sinceros la posada del pueblo no es lo que mi amada se merece.
—Muy razonable, agradezco que haya pensado en su humilde servidor para ayudarles. Enseguida ordenare que preparen una habitación para que su esposa descanse. Si mi señor gusta, mandare llamar al médico del castillo para que revise a su esposa…
—No es necesario, yo me hare cargo de ella, solo necesita dormir. Además nuestro medico viene en camino. —interrumpió Giovann
Fui llevada en brazos a la habitación designada para los invitados importantes de mi padre.
—Descansa querida mía, volveré mas tarde a verte.—me dijo Giovann antes de salir de la habitación
Pude escuchar como bajaba las escaleras dirigiéndose a la sala de estar donde se encontraban reunidos mis hermanos y mi padre.
—Su eminencia, quisiera presentaros a mi familia— dijo mi padre señalando a los reunidos en la gran sala— Alissa, mi querida esposa.
—Un placer conocer a tan encantadora dama—alago Giovann a la mujer de mi padre.
—¡El placer es mío, señor! Perdone mi descuido, pero no escuche vuestro nombre—dijo la mujer.
—No madame, perdone mi descortesía al no presentarme como es debido, pero dadas las circunstancias en que arribamos, no hubo oportunidad!—Exclamo Giovann— Soy el duque Giovann Le‘ Blanc!—haciendo una reverencia prosiguió—Y debo pedir una sincera disculpa a nombre de mi esposa, la duquesa de Le’ Blanc, que por razones de salud no puede estar presente en esta agradable reunión.
—Es comprensible su ausencia, ya habrá tiempo para presentarnos ante ella cuando se reponga.—intervino mi padre— Ahora quisiera que conociera al motivo de mi orgullo, mis hijos: Darío es el mayor, Leonardo y Joseph…
—¿Solo tres hijos? Tenía entendido que tenía mas hijos— pregunto Giovann
—Es muy cierto eso mi señor, falta Tristán el menor de mis hijos, por el momento él esta algo indispuesto.—aclaro mi padre.
—¡Que suerte tuvo al tener solo hijos varones, Dimitri!—exclamo Giovann
La mirada de mi padre se ensombreció y al igual que su semblante había cambiado.
—Tuve una hija, pero… murió tiempo atrás, desde entonces mi hijo Tristán esta mal.
—Eso es muy triste, si no es mucha indiscreción, ¿que fue lo que le sucedio a su hija? ¿De que fallecio?—pregunto interesado Giovann.
—Perdone mi señor pero es demasiado triste para recordarlo—respondió mi padre.

La tormenta arreciaba y aun no era media noche, cuando Giovann entro nuevamente en la habitación, yo me encontraba recostada sobre una hermosa piel de oso, la cual era suave y acogedora, frente al hogar encendido y chispeante.
—¿Realmente estas dispuesta a entregarlos como ellos hicieron contigo?— pregunto—¿No crees que eso sería actuar como ellos? Tu padre esta muy arrepentido de lo que hizo.
Levante la mirada, no respondí, pero comprendió al instante que no cambiaría de parecer. Volviendo a mis pensamientos, sentí que Giovann estaba a mi lado acurrucándome entre sus brazos, intentando protegerme del recuerdo de mi pasado.
—Sus pensamientos los traicionan, me revelaron los pecados cometidos por cada uno de ellos—me susurro al oído.
—Todos pagaran por eso, todos menos…—me detuve pensando en Tristán
—¿Menos quien?—prosiguió con curiosidad— ¿Que es lo que planeas pequeña?
—¿Haz ya a conocido a todos?—pregunte
—Casi a todos, conocí a tu padre y a su mujer, a tus hermanos Darío, Leonardo y Joseph con sus respectivas esposas e hijos, solo uno de tus hermanos no estaba presente.
El sabia que mis pensamientos en ese momento estaban dirigidos hacia mi hermano Tristán, aunque no podía leerlos lo comprendía.
Después de eso no recuerdo que paso, perdí la noción del tiempo, solo sentí que Giovann beso mi frente y cuando reaccione él se había ido a cazar a los alrededores del pueblo.
Pasada la media noche, cuando salí de la habitación sin rumbo alguno, la oscuridad y el silencio reinaba en los corredores del castillo, al parecer todos dormían, y sin pensarlo llegue a las puertas de lo que en mi niñez, antes de ser entregada, fue mi habitación. Lentamente abrí la puerta, invadida por recuerdos de los pocos momentos de felicidad que viví en su interior. Las noches de tormenta cuando me escabullía temerosa a la habitación de mi hermano Tristán.
El tiempo no había pasado en esa habitación, todo seguía igual que años atrás, los muebles eran los mismos, la atmosfera que se sentía era la misma, a excepción que en las paredes había nuevas pinturas, en particular me llamo la atención la imagen de una niña junto a su madre en una bella escena, las facciones de la niña eran muy similares a las mías, asumí que se refería a mi madre y a mi.
No me percate de que alguien se encontraba en la habitación. Una hermosa melodía me saco de mis pensamientos, escondiéndome entre las sombras observe al joven que tocaba el piano.
Mi corazón latía al compás de la melodía que sus manos eran capaces de crear al tocar el antiguo clavicordio de mi madre.
Sin darme cuenta mi boca comenzó a tararear la melodía, al escucharme el joven detuvo de golpe su composición.
—¿Quién es? ¿Quién está ahí?—pregunto el joven—¿Cómo se han atrevido a entrar a este lugar?
—¡Buenas noches joven caballero!—conteste después de un momento en el cual contuve mi emoción y alegría al verlo
—¡Buenas noches!— respondió el joven—Perdone mi descortesía, ¿pero quien sois y que hace aquí?
—Oh, sus disculpas son aceptadas—dije cortésmente desde las sombras— Soy la duquesa de Le’ Blanc, junto a mi esposo estamos de paso por la región.
—Nuevamente pido disculpas, noble señora, mi nombre es Tristán May. No sabía de su presencia en el casillo, son invitados de mi padre y no puedo cuestionarlos, pero este lugar es especial para mí y solo yo entro en esta habitación.
—Comprendo, es solo que escuche una hermosa melodía desde mi habitación y solo quería saber de dónde y de quien provenía tan hermosa creación.—replique.
—Es un honor que así piense mi señora. Si desea puedo seguir tocando para usted.
—Si, si no molesta mi presencia en este lugar, me gustaría escuchar nuevamente esa melodía.
El joven comenzó nuevamente a tocar el piano, y con cada nota que arrancaba del piano, intentaba contener las ganas de lanzarme hacia él y decirle que era yo, su hermana a quien él creía muerta y por quien él se refugiaba en ese lugar.
—Creo que ya es tiempo que me retire—dije a pesar de mi deseo de quedarme a su lado, pero ya era tarde y faltaban unas horas para el amanecer.
—Excúseme mi señora, le he quitado mucho tiempo…— se disculpo Tristán
—No se preocupe, fue una encantadora velada— lo interrumpí—ahora volveré a mi habitación ha descansar para que pueda hacer lo mismo, ya que he interrumpido su maravillosa interpretación.
—Le agradezco, mi señora, sus cumplidos. ¡Que pase buena noche!
—¡Buenas noches joven Tristán! —una lágrima de sangre recorrió mi rostro hasta caer y desaparecer en el espacio.
Salí de la habitación y me dirigí hacia donde se encontraba Giovann.

La intensidad de la tormenta había disminuido considerablemente, entre en la habitación sumergida en mis pensamientos, con sentimientos encontrados, la alegría de volver a ver a Tristán, tristeza por el dolor y odio que manaba de su corazón por nuestra separación.
—Cada lagrima tuya es como una puñalada en mi corazón, dime que es lo que te entristece amor mío? — pregunto Giovann.
—Tristán,¡ he visto a Tristán!— dije lanzándome a su abrazo
—Oh querida eso es… es lo que deseabas, ¿no? Deseabas verlo con bien. —
—Deseaba verlo, pero no así, mintiéndole! No creí que fuera tan difícil regresar a este lugar…—exclame
—¡No le has mentido! — prosiguió Giovann
—Pero tampoco he sido honesta con él, es mi hermano, está dolido porque cree que no existo mas y no puedo decirle quien soy en realidad porque eso le causaría aun más daño! —dije molesta saliendo por la puerta que daba al balcón de la habitación.
La lluvia continuaba, y sin pensarlo me deje caer llegando al jardín donde tiempo atrás jugaba con mis hermanos. Ligeramente mis pies tocaron el suelo y empapada por la lluvia comencé a andar. Sin darme cuenta llegue al árbol que de niña escalaba hasta llegar a la rama más alta.
A mi mente llegaron los recuerdos del pasado, y de mis labios una canción salió que con el viento se fue:

Háblame, aunque no te escuche, háblame.
Mírame, aunque no me veas, mírame
Porque yo te siento desde el universo hasta el final
vivo eternamente en ti…

Háblame, no me ignores solo háblame
No me creas lejos
Siénteme, estoy muy cerca solo siénteme
porque el día es corto y la noche invita a olvidar
que fuimos uno y nadie mas pudo remplazarnos
resistiré hasta que termine este dolor,
perdonare si ya no estas…

Háblame, no me ignores solo háblame
Mírame, estoy muy cerca solo siénteme
Porque el día es corto y la noche invita a olvidar
Que fuimos uno y nadie más
Vivo eternamente en ti…


† † † † †


Un susurro que volaba en el viento, solo eso fue mi canto que nació desde mi corazón esperando que Tristán lo escuchara, pero sabía que eso no era posible.
Lagrimas de sangre recorrieron mis mejillas mezclándose con las gotas de lluvia, el viento helado soplaba llevándose consigo mi sentido. Y viendo el cielo que amanecía, me desvanecí…

Desde que me encontró, él siempre ha estado a mi lado protegiéndome como lo prometió frente a toda la corte, y esa noche no fue la excepción.
Sentí sus labios en mi frente, un tierno beso, me tomo entre sus brazos llevándome hacia la habitación del castillo para que pudiera descansar y despejar mi mente.

La noche siguiente los cazadores de la corte arribaron al castillo May, moviéndose entre las sombras se presentaron ante el señor de la corte de Medianoche, Giovann, haciendo reverencia y esperando la orden de actuar. Tiempo atrás había visto en varias ocasiones a los cazadores de la corte, pero había algo en ellos que llamo mi atención, cubiertos completamente con sus largas capas, jamás habían hecho reverencia ente nadie que no fueran los ancianos.
Con tan solo una mirada, los cazadores comprendieron la orden, era tiempo de iniciar la caza.

—¡Ya es tiempo de volver a la corte y presentarte como es debido ante tu padre, pequeña! —exclamo Giovann.
—Esos no son los cazadores de la corte! Dime Giovann, ¿quien demonios son?! —pregunte.
—Asi que te haz dado cuenta de ello, tranquilízate, ellos cazan para mi, son mis fieles seguidores desde que era aun un mortal, no son como los cortesanos— contesto
—¿Como es que no los había visto antes? ¿En donde se esconden?
—No pertenecen a la corte, fueron expulsados tiempo atrás por culpa de Ferio. Alguna vez yo también fui un cazador y pertenecía a este grupo, era su líder y al ser nombrado señor de la corte, Ferio y los suyos les pusieron una trampa para deshacerse de ellos, intente evitarlo pero los ancianos ya habían tomado cuenta del asunto y la sentencia fue el destierro. Aun así, me juraron lealtad por su larga o corta existencia! —explico Giovann—Vagan por Italia hasta ser llamados por mi.

El viento frio entraba por la ventana levantando el fino terciopelo del cortinal, en el silencio de la noche los cazadores de movían dirigiéndose hacia las habitaciones de mi padre y hermanos…
—Quisiera ver nuevamente a Tristán—dije a Giovann
Asintió y dirigiéndose al líder de los cazadores, dio la orden de no tocar a Tristán, él no sería llevado a la corte como prisionero.
Me dirigí hacia la habitación donde se encontraba Tristán, como cada noche, tocando la misma triste melodía. Conforme recorría el corredor hacia la habitación, la melodía se tornaba cada vez más fuerte. Me detuve frente a la puerta y percibí el miedo de mis hermanos al ser capturados.
Con suaves golpecitos llame a la puerta, la melodía se detuvo y escuche sus pasos dirigiéndose a la puerta, una suave luz rompe la penumbra, proveniente de las brasas que ardían en la chimenea.
—¡Buona notte, signora!
—Buenas noches, estimado joven— suspirando respondí su saludo— ¿Podría acompañarle esta noche? Me encantaría deleitarme nuevamente con las melodías que interpreta.
—¡Sería un gran honor! Pase por favor. —dijo Tristán ofreciéndome su mano para pasar.
Temí que se percatara de mi piel fría, así que con una pequeña reverencia acepte la invitación a pasar sin tocar su mano.
—Hace una noche exquisita para interpretar melodías, ¿no lo cree así? —dijo Tristán.
—En verdad lo es— me apresure a responde.
—Debo pedir perdón en nombre de mi familia, el alboroto que tienen pudiera haberla molestado. —Prosiguió refiriéndose al escándalo que a lo lejos se escuchaba, sin imaginarse que se trataba de la captura de nuestra familia.
—¿A que se refiere? — con un poco de nerviosismo pregunte
Sonriendo señala el ventanal que estaba frente a él.
—Al parecer mis hermanos se han emborrachado y discuten de nuevo, siempre es lo mismo, celebran algo y terminan en una pelea…
—No… no se preocupe—pensando en lo que realmente sucedía en el castillo— no me había percatado de ello.
Al decir esto, dio media vuelta y se dirigió al clavicordio que se encontraba a su lado. Suavemente las notas comenzaron a sonar. Cerré los ojos y me deje llevar por la música, suave y dulce era cada nota que sin darme cuenta empecé a tararear dicha melodía.
—Tiene una voz hermosa—dijo mientras continuaba tocando— Anoche escuche a un ángel cantar, su voz es tan hermosa como la de ese ángel.
Me detuve al escuchar lo que decía, acercándome un poco respondí:
—¿Un ángel? —Recordando que la noche anterior ella misma había susurrado al viento su canto— ¿a que se refiere cuando dice que escucho a un ángel cantar?
—Después de que mi señora se marcho a sus habitaciones, me prepare para descansar, dormir un poco, y no se muy bien si fue un sueño o realmente escuche ese canto. — Detuvo su interpretación y sonriendo intento recordar— Era tan bello su canto… aun recuerdo una pequeña parte… “Háblame, aunque no te escuche, háblame…Mírame, aunque no me veas, mírame…Porque yo te siento desde el universo hasta el final…vivo eternamente en ti…”—con un suspiro inicio de nuevo la melodía.
Una sensación de terror recorrió mi ser, ¿cómo era posible que él haya escuchado mi canto? no podía creerlo, realmente el viento llevo mi canto hacia Tristán.
—¿Se siente bien? — sin dejar de interpretar dicha melodía, observando hacia el oscuro lugar donde me encontraba, intentando distinguir los rasgos de mi rostro ocultos en la oscuridad. — ¡Mi señora ha derramado lagrimas a causa de mi atrevimiento con esta composición! — deteniendo su interpretación bruscamente sintiéndose culpable.
No comprendía sus palabras, ya que me encontraba tan sorprendida por su revelación que no me percate de que el brillo de una lágrima que recorría mi mejilla llamo su atención. Cuando reaccione, torpemente enjugue la lágrima y apresure a decir:
—No se preocupe, no fue causa suya el motivo de mi malestar, es solo que… un triste recuerdo de mi niñez regreso a mi mente.— Sonriendo intente recuperar la postura. —Por favor…nuevamente interprete esa hermosa melodía. —Con un gesto de alivio, retomo su interpretación.
Cada nota de despedía, trasmitía la emoción y pasión que emanaba de su corazón.
Las estrellas brillaban en la oscura noche, la luna en su plenitud indicaba media noche, el tiempo de volver a Giovann y partir rumbo a la corte.
—El tiempo pasa rápido,
—¡Realmente ha sido un gran honor conocer a tan noble dama!

Continuara...
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Mekare_Vampire

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MensajeTema: Re: SANGRE ETERNA (CRONICA VAMPIRICA)   Lun Ago 02, 2010 1:22 am

Nota de autor: Recien terminado, les dejo el cap. 4, hace apenas un par de minutos que fue terminado, esperamos que sea de agrado. Agradecemos de antemano la atención.

Capítulo IV



Con el corazón destrozado logre salir de la habitación intentando no volver la vista atrás, de haberlo hecho, mi debilidad me habría hecho regresar y confesarle a Tristan que yo soy la hermana que creía muerta.
Sin darme cuenta, el silencio invadió el lugar, los gritos de mi desdichada familia cesaron. Los cazadores habían capturado a mis hermanos Al volver al lado de Giovann, mirándome dulcemente me susurro al oído que era tiempo de volver.

Comenzamos el regreso a la corte justo antes de que los cazadores terminaran su labor de captura, respetando la orden de Giovann de dejar en libertad a Tristán.
Era un viaje largo habíamos de cruzar gran parte de Italia, rumbo a los profundos y majestuosos bosques de Norcia. Giovann me abrazo y utilizando su don oscuro levito, y con un gesto ordeno que iniciaran la travesía. Con una mirada me despedí a lo lejos del único miembro de la familia a quien le había importado tanto que aun no había podido superar mi supuesta perdida.
Ya habíamos cubierto cierta distancia cuando aun escuchaba los gritos de terror de las mujeres de mis hermanos, el llanto de los niños y los insultos de mi padre y hermanos hacia los cazadores. En cuanto a la mujer de mi padre, no había escuchado ni un solo pensamiento de ella, y sin darme cuenta de ello, un cazador percibió mis dudas acerca de ella sacándola de su escondite.

Llegamos a Norcia horas antes del amanecer, detrás nuestro llegaron los cazadores con sus presas listas para ser entregadas.
—Maestro…hasta aquí llegamos, le hacemos entrega de estos desdichados pecadores, confiamos en que sabrá qué hacer con ellos. Hemos cumplido con las ordenes que nos dio, esperamos que este satisfecho con nuestro trabajo. — dijo el líder de los cazadores.
—En efecto estimados súbditos, estoy más que complacido. —respondió Giovann.
—Si no tiene objeción nos retiramos, volveremos a nuestra región. —prosiguió el cazador.
—Adelante, pueden hacerlo, los llamare cuando necesite su ayuda. — finalizo Giovann.
En ese momento, la guardia de la corte salió a nuestro encuentro:
—¿Quien se ha atrevido a pisar estas zonas? —pregunto un guardia
—¡El señor de la corte! Te ordeno que llames a los demás miembros de la guardia que te acompañan para que lleven a estos prisioneros a las mazmorras! —exclamo Giovann
—¡En este momento señor! — dijo el guardia acatando las órdenes de su señor.
En ese momento un crujir se llego a escuchar, como un lamento en el silencio que reinaba en el lugar, la gran puerta se abría ante nosotros dándonos paso al túnel que atravesaba la muralla que protegía al castillo, llegando a la plaza central donde algunas construcciones se encontraba en ruinas a excepción del gran castillo que lucía en su esplendor.

Reinaba un silencio en el lugar, los mortales, sirvientes desde su nacimiento, observaban nuestro paso frente a ellos. Algo pasaba en la corte, era demasiado extraña esa tranquilidad; Giovann se percato de ello y sin mas pregunto:
—¿Que demonios pasa? Donde están los cortesanos?
—Lo ignoro, señor— respondió el guardia
—¿Porque no están los cazadores en su lugar? —volvió a preguntar Giovann
—Mi señor, no sabemos qué es lo que sucede, este silencio se ha hecho presente desde que inicio su viaje.
—¿Dónde demonios esta ese miserable de Ferio? —pregunto Giovann
—Nadie lo sabe, señor, desapareció la misma noche que mi señor partió. — respondió el guardia.
—Ya me encargaré de él cuando aparezca—dijo Giovann
Era algo extraña la desaparición de Ferio, ya que él no salía de la corte si su grupo de cazadores.
—Mientras tanto, lleven a estos incautos prisioneros a las mazmorras, aséenlos y prepárenlos para el sacrificio— dicho esto dio media vuelta para retirarse.
—Señor…—dijo el guardia— es preciso que ordene los preparativos para la celebración de la llegada de la anciana Sthella y su sequito; el resto de los ancianos desean que sea en las próximas noches.
—¿Sthella regresa? —Pregunta Giovann para si mismo—Me parece perfecto, que inicien los preparativos, aprovecharemos la ocasión para llevar a cabo el sacrificio de los May—mientras decía esto me miro esperando mi consentimiento. — En cuanto a Ferio… avísenme cuando aparezca.— Finalizo Giovann.
—Como ordene, señor—respondió el guardia, haciendo una seña a los demás guardias para que llevasen a los prisioneros a las mazmorras, los cuales estaban atados de las manos y les habían cubierto los ojos con lienzos oscuros para evitar que descubrieran el camino a la corte y la identidad de sus captores.

Estaba cansada por el viaje, pero mi alma sentía alivio al saber que Tristán se encontraba bien.
—Gracias— dije a Giovann
El volvió la vista hacia mi y sonriendo dulcemente dijo:
—No tienes nada que agradecerme, pequeña— se acerco, tomo mi mano y la beso tiernamente. —No hay nada, que este en mis posibilidades, que pueda negarte; ¡conoces muy bien el amor que te tengo!
Sonrojada por su argumento, le abrace perdiéndome entre sus brazos, los cuales me correspondieron recibiéndome. Aunque su piel era fría, igual que mi piel, su corazón emanaba para mi una calidez que recorría su cuerpo y al abrazarme me trasmitía el calor de su corazón y alma.
—Ahora ve a descansar, amor mío. Debes de estar exhausta por el viaje, descansa y mañana en la noche ordenare a las costureras que vayan a tus aposentos en la torre, para que confeccionen para ti un hermoso vestido para la celebración, ya que como mi esposa, deberás estar a mi lado esa noche.
—Como diga mi señor, pero ¿que a caso no vendrás conmigo a la cripta?
—Más tarde querida, ahora debo encargarme de algunos asuntos, en cuanto termine con ellos volveré a ti. —finalizo Giovann
Me dirigí hacia la cripta la cual había sido abierta para mi por Giovann con el don de la mente. Cruce el lumbral y baje las escaleras hasta llegar a la habitación subterránea. Despojándome de la capa la cual me cubría, seguidamente mi vestido cayo al mármol del suelo, quedando solamente en un delgado camisón de seda blanca, solté mi cabellera y me introduje en el sarcófago relajando mi cuerpo, cayendo lentamente en un letargo cada vez mas profundo.
La noche siguiente, Giovann despertó cuando un guardia llamo a la puerta.
—Mi señor…—se escucho una voz tras la puerta
Giovann se levanto cuidando que yo no despertara, dirigió sus pasos a la puerta la cual abrió con la mente.
—¿Que sucede? ¿Cómo es que osáis interrumpir mi descanso? — pregunto Giovann un poco molesto.
—Ferio ha regresado, seguimos sus ordenes de darle aviso cuando él llegara…— respondió el mortal sirviente.
—¿Donde está? —pregunta Giovann sin darse cuenta que desde el lecho, escuchaba.
—Ha ido a las mazmorras cuando llegó y ahora se le vio camino a su cripta.

† † † † †

Somos la historia que nunca vamos a contar
Somos memorias para olvidar, para dejar atrás

† † † † †



—¿En donde demonios te habías metido? Reprocho Giovann a Ferio. —¡Debiste estar vigilando el castillo!
—¡No tengo porque darte explicaciones! —exclamo Ferio.
Jamás había visto a Giovann tan furioso, a Ferio la hacia gracia ver que Giovann encolerizaba.
—¿Te causa gracia mi ira? —Pregunto Giovann— ¡Espero que también te venga en gracia ser juzgado por los ancianos! Haz abandonado tus obligaciones y eso no es permitido.
—Más vale no hacerlo, mi despreciable señor— replico Ferio— De hacerlo me obligaras a acusarte de dejar con vida a un mortal que te ha visto, además de haber convocado a esos proscritos que han sido explosados de la corte por traición! —finalizando con una sonrisa malévola.

El comportamiento de Ferio siempre fue rebelde, pero por alguna razón Giovann no le había desterrado. No entendía como Giovann aguantaba todas y cada una de las atrocidades que Ferio cometía, incluso la de haber cazado sangre inocente, a mi.

Cierta noche. Cuando los miembros de la corte se encontraban reunidos en el gran salón celebrando la llegada de la Anciana Sthella con una mascarada, todos los cortesanos y cortesanas iban elegantemente vestidos, con atuendos que relucían a la luz de los candelabros que prendían de la cúpula del gran salón. Todo había sido preparado con sumo cuidado por los mortales al servicio de la corte, los pisos fuero fregados hasta que el mosaico relucía, los cortinales fueron cambiados, no sin antes limpiar cada ventanal de dicho salón. Era todo un acontecimiento.

No comprendía porque, pero me sentía muy inquieta, esa noche, mirándome al espejo al momento que un joven a mi servicio cepillaba mi cabello con sumo cuidado. En el reflejo del espejo veía el vestido ya terminado que habían confeccionado para mi. Las costureras habían trabajado día y noche para terminar a tiempo mi vestido.

Alguien llamaba a la puerta de mi habitación.
— Querida, abre la puerta, deseo verte— dijo la voz tras la puerta
Dirigí la vista hacia la puerta, con un gesto la joven que me servía comprendió mi orden, dirigiendo sus pasos a la entrada de la habitación así dando paso a Giovann.
—Puedes retirarte —dijo Giovann a la joven, la cual al escuchar esto hizo una reverencia y salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí. Giovann me observo unos momentos, acercándose me dijo al oído;
—Luces hermosa, amor mío, no hay estrella en el cielo nocturno que brille tanto y tan hermoso como tú! —Sonriendo beso mi mano.
— Te agradezco el cumplido —Respondí con la inquietud que me asalto desde el ocaso.
— ¿Que sucede pequeña? Te noto algo inquieta, tal vez preocupada…
— No sé que me sucede, hay algo que me inquieta y no se que es— replique
— ¡Oh pequeña! Tal vez se deba a la celebración del sacrificio, es natural sentirse así cuando es tu misma sangre la que será sacrificada.
—No lo se… Tal vez sea eso —al decir esto, Giovann me cubrió con sus brazos, en un reconfortante abrazo, tomo mi rostro y sello mis labios con un tierno beso.
— Es hora de hacer presencia en el gran salón, si ya estas lista ¿podemos irnos?
—¡Si mi señor. Estoy lista! —Conteste

Salimos de la habitación, dirigiéndonos hacia el gran salón donde la corte ya estaba reunida. La luna iluminaba el exterior del castillo e incluso a nosotros que con caminar tranquilo cruzamos el lugar.
Esa noche Giovann se veía radiante, su cabellera rubia y larga relucía como nunca, su vestimenta, fue sin duda confeccionado con la delicadeza, su camisa de blanca seda luciendo al cuello una hermosa gema de rubí, el saco bordado con hilos de oro y plata con botones incrustados también de pequeños rubíes.
Para finalizar, su rostro parecía el de un hermoso demonio que me invitaba a caer en la tentación.
Había una gran algarabía en el gran salón, la música había comenzado a sonar, los cortesanos cubrieron sus rostros con algún hermoso antifaz o alguna delicada mascara, realizaban su danza, al compas de la música. Los ancianos, uno a uno fueron entrando al recinto.
Finalmente Giovann y yo, nos encontrábamos frente al la puerta del gran salón, en esa ocasión entraríamos por el frente, no por el pasadizo que a menudo utilizábamos para llegar al lugar.

—¿Que te ocurre pequeña? ¿Porque tiemblas? —Pegunto Giovann antes de entrar.
Levante la mirada, mi cuerpo y mi mente me traicionaban, sin darme cuenta estaba temblando
—Te pido que me perdones, no me había percatado que lo hacía… —respondí
—¿Acaso estas nerviosa?
— No lo se, no entiendo porque estoy así.
Sus ojos me dedicaron la mirada mas tierna que pudiese existir, tomo mi mano que me atrajo hacia si, abrazándome prosiguió:
—No tienes porque temer amor mío, se hará justicia por ti, ellos deben pagar por el pecado que cometieron contra ti —Beso mi frente— ¿O será acaso que has cambiado de parecer y te atormenta pensar en lo que les espera?

Con un abrazo tranquilizo un poco mi ser. Y sonriendo dulcemente me dirigió al recinto. Jamás había visto la corte tan elegantemente revestida, todo resplandecía era como un hermoso sueño. La música, los cortesanos danzando y riendo, comportándose educadamente.
Nuestra llegada fue anunciada y en ese momento la música se detuvo, los cortesanos abrían camino para darnos paso, los mortales presentes, a nuestro servicio nos recibían con reverencias.
Giovann tomo su lugar como único y verdadero señor de la corte, a su derecha reservado el lugar a su consorte, y postrados a nuestro alrededor los lugares aun vacios de los ancianos.
Uno a uno los ancianos ocuparon sus lugares, a excepción de Sthella que tomaría su lugar al final, en espera del sacrificio que se ofrecería para celebrar su regreso.
Finalmente entro al recinto una mujer de largos cabellos negros, sus ojos color miel reflejaban indiferencia y desdén. Sus labios demostraban una pequeña sonrisa igualmente indiferente, una tiara coronaba su rostro luciendo una delicada esmeralda al centro custodiada por dos rubíes en un exquisito diseño. Con sutil elegancia recorre el largo pasillo seguida de un grupo de inmortales que se mezclaban entre la corte.
—Os doy la bienvenida noble Sthella, han pasado varios años desde vuestra partida.— Dijo Giovann al estar frente a la anciana.
—Han sido muchos años desde que partimos a tierras lejanas, es grato regresar a nuestros inicios. —Respondió la anciana— Una delicia veros de nuevo querido Giovann, agradezco vuestra hospitalidad al recibir a mi gente con una celebración.
— Inesperado ha sido vuestro regreso, he de admitir, pero es grato teneros nuevamente entre nosotros— dijo Giovann— Espero que la celebración sea de vuestro agrado.
Con un gesto, Giovann invitaba a Sthella a tomar su lugar al lado del resto de los ancianos. Al tiempo que regresaba al lugar que debía ocupar.
La música continua y los cortesanos volvieron a danzar al compas de la melodía.
Sthella se percato de mi presencia, pude sentir su fría mirada observándome detenidamente, preguntándose que hacia una cortesana a la derecha del señor de la corte. Hasta el momento todo había transcurrido con tranquilidad, pero mi inquietud seguía acechándome.
A la media noche, las puertas del gran salón fueron cerradas, la música se detuvo, Giovann se puso de pie y dirigiéndose a los ancianos y demás cortesanos.
—Esta noche ha regresado a sus raíces Sthella, quien tiempo atrás inicio una travesía para así asentar a sus seguidores en un lugar prospero para el nacimiento de una nueva corte. Es por eso que celebramos su regreso. — dijo Giovann — Para ello mi amada esposa, Crysta, ha preparado una ofrenda a los ancianos como prenda de su entrega total a la corte, un sacrificio muy especial digno de vosotros.
Tomo mi mano llevándome frente a los ancianos. Sthella cambio su indiferente mirada por una llena de ira, pero de su boca no salió una palabra, con prudencia guardo la compostura.
En ese momento Giovann dio la orden a los guardias de presentar a los prisioneros.
El silencio ceremonial fue quebrantado por los gritos desgarradores y maldiciones que los prisioneros dejaban escapar mientras que los guardias los arrastraban ante la mirada de los cortesanos quienes aun enmascarados dejaban ver su sed e impaciencia de beber el vital elixir.

† † † † †

No quedan más palabras
en un mundo de intensiones
No quedan mas ideas
es un mundo sin razones
se cierran los caminos
se abre mi destino
nada importa
todo es nada

† † † † †


Un recuerdo me invadió en ese momento, mis hermanos Leonardo, Joseph y Tristan, en la dulce infancia corriendo por los jardines del castillo y yo observándolos con lagrimas en mi rostro a causa de una caída.
—¡Oh pequeña tonta! ¡Deja de llorar!— Exclamaba Leonardo aun corriendo.
—Tú has tenido la culpa por no fijarte en donde pisas— Prosiguió Joseph.
Bajando de un árbol un pequeño niño se apresuraba para ir al encuentro de su hermana.
—¿Por lloras? ¡No me gusta verte llorar!— dijo el pequeño niño, Tristan ayudándome a levantarme y enjugando mis lagrimas— ¿Te haz hecho daño?
—Si— contestando entre sollozos, señalando la piel lastimada del brazo.
—Mmm… déjame ver…— Con un pequeño pañuelo bordado, limpia cuidadosamente la pequeña herida que había sufrido— ¡Listo! ¿Aun os duele? —Sonriendo dulcemente.
—No Tristan, ya no me duele tanto— cambiando el semblante triste por una pequeña sonrisa de agradecimiento.
A lo lejos se escucha el trote de un caballo acercándose cada vez mas, hasta detenerse en la entrada del castillo.
Un joven descendió del caballo y enfurecido grito:
—¡Crysta! ¿Que demonios haces jugando con estos salvajes?
Dirigiendo la mirada hacia el joven, cambiando nuevamente el semblante sonriente por uno de tristeza.
Al momento una mujer sale del castillo, deteniéndose a ver la escena.
—Lo siento Damián— dijo la pequeña y con paso lento regreso al castillo.

† † † † †

Tu comportamiento es el que te dicta cada momento
Esa constancia nos algo heroico
es mas bien perverso

† † † † †


Los prisioneros, mi familia, fueron presentados ante el señor de la corte que acercándose a ellos dijo:
—Dimitri May…Vuestros pecados han sido la causa del infortunio del cual vuestra familia ha sido presa, y por ello han sido traídos hasta nuestra corte para ser sacrificados.
—Maldigo este nido de víboras, os ordeno que nos dejen en paz, no tenemos pecado alguno del cual arrepentirnos. —intervino mi padre.
—¡Silencio! Aquí vosotros no sois nadie para ordenar— levanto la voz Giovann, al tiempo que se despojaba de la máscara que portaba.
—¡Duque Le’Blanc!— dijo mi padre que estaba sorprendido por ver el rostro de su captor, a quien reconoció de inmediato. —No puedo creer que se haya prestado para esta atrocidad!
—No es ninguna atrocidad, este es el precio a pagar por el mayor pecado cometido, todo esto es a causa de vuestra culpa, habéis pecado al abandonar a su suerte y en manos de unos demonios como los habéis llamado, a vuestra hija! —le espeto Giovann
—Mi hija? Ya os había dicho antes que ella murió en un accidente! —respondió exaltado mi padre.
Maliciosamente Giovann sonríe acercándose a mi, toma nuevamente mi mano y en un gesto de devoción la besa dulcemente.
—Como osáis mentir cuando aquí esta la mas grande prueba de vuestro pecado! — con delicadeza me despoja de mi mascara mostrándome ante mi padre. — Os presento a mi amada esposa, Crysta duquesa de Le’Blanc
Las miradas de cada uno de mis hermanos tan sorprendidos como mi padre al verme de pie frente a él, no comprendían como fue que sobreviví.
—¡Crysta! —Sorprendido y con lagrimas naciendo de sus ojos intentando articular palabra dijo mi padre— Estas… estas viva, hija mía!
—¡Calla! Que no sois quien para llamarme hija, fui abandonada por todos vosotros en manos de seres demoniacos para poder salvar tu pellejo y el de estos inútiles a quienes llamas hijos. —Intentando no perder los estribos interrumpí a mi padre. —¡No tienes derecho de llamarme tu hija! ¡Por eso debéis pagar todos vosotros por los pecados cometidos con vuestra sangre!
—Amor mío, debes tranquilizarte— dijo Giovann, estrechándome entre sus brazos consolando mi alma destrozada.
Los ancianos observaban con suma atención, los cortesanos esperaban con ansias el inicio del sacrificio y festín que tendrían.
—¿Cómo demonios es que esta viva? Ese infeliz demonio dio su palabra de dejarnos en paz a cambio de esa inútil de Crysta!!! —intervino mi hermano Damián.
—¡Silencio! —el supremo anciano ordeno— ¡Dejad que el señor de la Corte de Media noche os dicte sentencia!
—Por los pecados cometidos os sentencio a ser sacrificados, arrepentíos y suplicad perdón a su Dios ya que aquí no lo encontraran. —dictamino su sentencia Giovann
—Así como vosotros me han entregado a estos demonios como los llamáis, ahora soy yo quien los ofrece en sacrificio. — y dirigiendo mis pasos hasta la proximidad de los ancianos— Os entrego las vidas de estos desdichados, quienes no se tocaron el corazón al deshacerse de una pequeña niña. La dote correspondiente a nuestra unión.
Dicho esto Giovann dio la señal a los guardias de proceder, los sirvientes presentaron siete cáliz que ofrecieron a Giovann y a los ancianos.
Llegado el momento, el supremo anciano eligió a su víctima, quien debía tener el pecado mas grande, mi padre. Con sumo cuidado, desenvaino una fina daga con la cual se disponía a hacer un fino corte en la piel de la víctima, en una de las arterias primordiales, derramando así la sangre en el cáliz para deleitarse con el sutil aroma y sabor de la sangre del pecador.
En el instante que el anciano llevo a sus labios el cáliz, Sthella se puso en pie y dirigiéndose a los prisioneros, tomo a la esposa de mi padre por el cuello, e inútilmente Alissa intento soltarse pero el forcejeo ceso inmediatamente al ser sometida por la Anciana quien llena de rabia de ira, arrojo el cáliz derramando la sangre que contenía. En un rápido movimiento encajo sus afilados colmillos en el lacerado cuello de su víctima, bebiendo hasta la muerte de la desdichada mujer.
Mi padre agonizante, fue obligado por los guarias a ver la muerte de mis hermanos y sus esposas, los cuales fueron uno a uno desechados por los ancianos al dejar sus cuerpos inertes y desangrados.
Su inmenso sufrimiento al recibir tal tortura, conmovió por un breve instante a mi corazón que manchado por el desprecio hacia ellos, me hizo cerrar los ojos y evitar esa escena.
Finalmente la muerte de mi padre llego y con su último aliento pronuncio mi nombre:
—Crysta…
Un silencio invadió el salón, las miradas de los cortesanos se clavaban en los cuerpos sin vida de quienes alguna vez llame familia, en espera de que la celebración continuara con el festín de prisioneros que serian igualmente sacrificados para los cortesanos.
Al momento los guarias principales abrieron la gran hoja de madera enchapada que comprendía la puerta del salón, apareciendo una silueta que arrastraba una especie de bulto. Con paso seguro se encamino por el pasillo principal dejándose iluminar por las luces de los candelabros que colgaban de la cúpula, revelando la identidad de la silueta, Ferio.
Trayendo consigo un hombre encadenado y con el rostro cubierto, tal y como habían hecho con mi familia.
—Honorables ancianos, os he traído un presente que espero y sea de vuestro interés. — dijo Ferio señalando al prisionero a su lado que se encontraba semiinconsciente. —Este desdichado mortal fue encontrado por mí en las ahora ruinas del castillo May. Este joven debió de estar al lado de sus hermanos al ser sacrificados, pero no logro escapar y os lo entrego como muestra de mi lealtad a la Corte de Medianoche.
—Este joven no está en condiciones de ser juzgado, está al borde de perder el sentido, ¿cómo es que pretendes que rompamos una de nuestras sagradas leyes? —intervino uno de los ancianos.
—¿Que es lo que intentas Ferio, descuidando tus deberes y presentándote con un prisionero inconsciente? —repuso Giovann
Una leve sonrisa maliciosa se asomo en los labios de Ferio.
—Solo cumplir con mi deber de traer hasta vosotros almas pecadoras para alimentar a la Corte.
El supremo anciano tomo la palabra cuestionando la identidad del prisionero y el porqué había sido llevado ante ellos.
—Osas irrumpir en la celebración y te atreves a traer a un mortal ante el consejo de ancianos ofreciéndolo en sacrificio sin antes ser juzgado, sin mencionar que has descuidado tu deber como líder de cazadores. Ahora debes responder ¿quién es este mortal y cuál es su pecado?
—Este infeliz pecador ha escapado de cacería que ha llevado acabo personalmente nuestro amado líder. —respondió Ferio en un tono sarcástico.
—Giovann, has dejado con vida a un mortal que debió ser condenado junto con los desdichados que han sido sacrificados, ¿qué tienes que decir al respecto? —el supremo anciano pregunto a Giovann en un tono exaltado.
En ese momento mi mirada se dirigió al joven que encadenado se encontraba arrodillado tambaleándose, el terror me invadió al pensar que pudiera tratarse de Tristan.
Al ver mi angustia, Ferio retiro capucha que ocultaba el rostro del prisionero arrojándola al suelo. Mi corazón latía rápidamente al ver el rostro lastimado del joven prisionero, no podía creer lo que mis ojos veían, el joven que había tratado en el castillo y había interpretado para mí una melancólica melodía, ahora se encontraba frente a la Corte a punto de ser juzgado.
—Tr..Tristan! —dije en voz baja al momento que el joven caía inconsciente al suelo.

Continuara…

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Ruby Gloom

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MensajeTema: Re: SANGRE ETERNA (CRONICA VAMPIRICA)   Mar Ago 03, 2010 5:09 pm

waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
dios!!!!!!!!!!!!!!!!!11
que fic tan genial!!!!!!!!!!!!
yo soy adicta a los vampiros, pero mi delirio son las brujas!!
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Sakurako

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Virgo Serpiente
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MensajeTema: Re: SANGRE ETERNA (CRONICA VAMPIRICA)   Jue Sep 02, 2010 8:25 pm

Esta super bueno tu fic.

Me dejaste con ganas de más, porfa continualo pronto que quiero leer más. me gusto mucho tu fic Feliz
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Mekare_Vampire

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Escorpio Tigre
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MensajeTema: Re: SANGRE ETERNA (CRONICA VAMPIRICA)   Jue Sep 02, 2010 8:35 pm

Mis mas sinceras disculpas, por tener un tanto abandonada la historia, pero la univerisdad consume nuestro tiempo, estamos tratando de acomodar nuestros horarios para poder reanudar el momento creativo y darle continuidad a los cap. finales de Sangre Eterna y dar comienzo a un nuevo proyecto, un nuevo relato que vendría siendo la segunda parte de la historia. Esperamos pronto actualizar. Gracias por su comprension. ;)
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Sakurako

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Virgo Serpiente
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MensajeTema: Re: SANGRE ETERNA (CRONICA VAMPIRICA)   Jue Sep 02, 2010 8:49 pm

Te comprendo, la universidad suele quitarnos valioso tiempo para estar en el mundo del Fic. sufriendo

Yo por mi parte estaré pendiente esperando a que actualices, pues como dice el refrán (más vale tarde que nunca)
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XxLeSLy HaRuNoxX

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MensajeTema: Re: SANGRE ETERNA (CRONICA VAMPIRICA)   Lun Sep 06, 2010 12:30 pm

wii adoro este tipo de fic es una pena que no pueda leer la continuacion snif snif
será en otra he de irme y sigue que tienes en tus manos un buen fic.
nos vemos! ^.^
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f@b!!32

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MensajeTema: Re: SANGRE ETERNA (CRONICA VAMPIRICA)   Sáb Jul 09, 2011 6:29 pm

e acabano d leer y es ta increible sigelo porfa

es ta increible me gusta mucho :love:
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MensajeTema: Re: SANGRE ETERNA (CRONICA VAMPIRICA)   

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SANGRE ETERNA (CRONICA VAMPIRICA)
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