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 ://Como treinta de febrero//:

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NanaMoe

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Mensajes : 5
Fecha de inscripción : 24/03/2011
Humor : moe

MensajeTema: ://Como treinta de febrero//:   Jue Mar 24, 2011 5:40 pm

"('Hola') Como ya se habran dado cuanta, soy nueva aqui y nueva en esto de los fics. Luego de hacer mis investigaciones me decidi a escribir, y por si aguien se pregunta porque elegi este genero, pues es por la variedad de personajes y personalidas, pero espero que esto no les moleste, ya quq esta es una hitoria facil de llevar y de comprender, por lo que no hace falta que conozcan de la erie o a los personajer, aunque debo agregar que los pesonajes ni los nombres (un terrible disclaimer ya lo se gomen), bueno en fin, espero que lo disfruten, y no les parezca una perdida de tiempo, y si no es mucho pedir seria muy agradable saber si desen leer la continuacion o al menos que les parecio. Okay, me extendi mucho (un defecto peron) ahora si, espero les guste o al menos no lo odien('emocionado')"

://Como treinta de febrero//:

://Mimi POV//:
Llegamos más que contracturados a la casa, un recinto en las montañas, propiedad del novio de Miyako. Una vez allí, solo deseábamos descansar, y por mi parte escribir, pero debíamos poner manos a la obra. En lo que concierne a mis mejores amigos Miyako, Sora y Taichi, y a Michael, mi primo, seriamos los caseros del lugar durante la próxima semana.
-Bueno, primero tendremos que abrir la llave del agua – anuncio Miya-chan.
-¿Qué? ¿Por qué? – se quejo Tai.
-En tu caso, imagino no querrás bañarte, pero en algún momento tendrás sed – confesó.
Michael los interrumpió: - Que les parece si vamos todos, además queda en la entrada de la casa ¿cierto?
-Yo paso, mejor vayan ustedes, que yo los esperare aquí – musito Taichi mientras amagaba repantigarse en el sillón.
-¡Ni hablar! Si aprecias tu vida, pondrás tu maldito trasero en la entrada, a no ser que quieras dormir entre matorrales y víboras – estableció Miyako con aura demoniaca. Funciono.
Cuando bajamos los cinco, tuvimos que elegir a votación quien metería la mano entre la tierra, bajo una roca para girar la dichosa llave. Perdió Michael.
-Sabes que solo debes meter la mano, y apenas la encuentres gírala hacia el lado derecho – le indico Miya-Chan.
-Está bien, aquí voy… - anuncio mientras se ensuciaba – listo - pronuncio, y al sacar el brazo, junto con el movimiento extrajo un puñado de lombrices que fueron a parar en la cara de Sora. Por consiguiente, el pobre de Michael se gano un puntapié en el estomago.
-Eso te enseñará a tener más cuidado con las damas – mascullo sacudiéndose.
-Tu una ¿dama? No querrás decir… - soplo entre dientes Taichi.
-¿Que dijiste estúpido chimpancé? – lo fulmino con la mirada.
-Nh…Nh… - negó con la cabeza, encogiéndose de hombros y poniendo una expresión de burla.
Nos encaminamos nuevamente a la entrada.
-¡Esperen!, Mimi, por favor podrías alcanzarme ese grifo – señalo hacia la ventana. Al regresar con el artefacto.
-Ahora enróscalo en ese tubo, para poder luego juntar agua.
-¿Aquí? – pregunte junto a un cilindro hueco.
-Asegúrate de dejarlo firme.
-Creo que ya quedo… - intente hacer lo que me pidió.
-Parece que lo hiciste bien – pronuncio Michael, acercándose al armado, se agacho y lo examino.
-Sí, esta firme – canturree palmeando el grifo.
Con mi contacto el grifo salto golpeando a mi primo entre los ojos y su nariz, la cual comenzó a sangrar.
-¡Oh por Dios! ¡Me rompiste la nariz! – se quejo.
-Exagerado – le dije.
-Es cierto Michael. Lo hizo a propósito, yo lo sé. Confía en mí – confeso Taichi pasando un brazo por sus hombros.
-¡Idiota! – masculle.
-No Michael, no confíes en el o te arrastrara a su nube de porquería – pidió Miya-chan.
-¿Que dices, tonta? – pregunto propinándole coscorrones a Miyako.
-¡Se comportan! – grito Sora imponiendo orden.
-Toda es completa y absolutamente culpa de Sora – dije con la cabeza hacia un lado.
-Es cierto.
-Tienes razón.
-Exacto.
-¡¿Qué?! – pregunto indignada la acusada, demasiado tarde porque todos emprendíamos el regreso al recinto.
Allí dentro, no pudimos despojarnos de nuestros abrigos, ya que los techos eran muy altos para las frías montañas. Aunque había una chimenea, esta solo calentaba la sala, debido a su mala ubicación. No podía quejarme, el lugar era gratis, además estaba con mis amigos y esta era una buena oportunidad para continuar escribiendo mis fanfics.
-Chicos, no creen que deberíamos encender fuego para las otras habitaciones – opino Sora.
-Es verdad, lo haremos antes de ir a dormir. Bien, ahora tenemos que encender la chimenea, para poder descansar… Taichi, pásame esa madera – dijo Miyako señalando unos troncos al lado de la cocina.
Después de varios intentos, por fin logramos prenderle fuego a la madera. Sin embargo, mientras disfrutábamos del calor que emanaba, los muy egoístas de Sora y Michael nos empujaron, acaparando el fuego.
Taichi molesto le regaló un manotazo en la espalda a mi amiga, provocando que esta se inclinara aun mas.
Un extraño olor nos invadió: era un mechón del cabello de Sora que no paraba de consumirse, inmediatamente mi amigo fue por un vaso con agua, pero cuando volvió el contenido lucia… asqueroso, a pesar de eso, se lo lanzo.
-¡¡ ¿Qué es esto?!! – pregunto furiosa con el rostro embarrado.
-Taichi, olvide decirte que debías esperar un rato después de abrir el grifo, porque de lo contrario obtendrías agua de cañería – añadió Miyako.
-Ohm… ya veo, lo tendré en cuenta – balbuceo inocentemente.
Más tarde, con un fuego encendido y Sora limpia, los cinco nos repantigamos en los sillones. La conversación iba de hechos vánales y sin importancia, pero debido al viaje, mis parpados comenzaron a pesar hasta cerrarse.
El estruendo de un metal contra el suelo, me sobresalto y al parecer no fui la única en dormirse, porque los demás también se despertaron con el ruido,
-¿Que fue eso? – pregunto Michael frotándose los ojos.
-No sé, pero… - mire a mi alrededor y me di cuenta de que algo faltaba - ¿Y Miyako?
-¿Dónde estará?
Juntos nos levantamos y fuimos hacia la cocina, que era el lugar de donde provenía el sonido. Allí nos encontramos con un aura oscura y un espectro que se movía muy rápido.
-¿Qué es eso? – musito Sora.
-¿Un fantasma? – murmuro Taichi.
-Es Miyako, la reconozco por su lalalala que tararea – explico Michael.
-Asusta – confesé.
-Esta poseída, deberíamos golpearla y dejarla en el jardín – propuso mi amigo.
-¡Por supuesto que no haremos eso! – proteste.
-Mírala, se ve peligrosa con su oscuridad, sus movimientos, los ojos rojos y la lengua de serpiente – balbuceo Sora.
-¡Cállate! Atemorizas a Taichi y Mike – dije al escucharlos castañar los dientes.
-¡¡No es cierto!! - se compusieron ambos al unísono.
-Tontos… Miyako ¿Qué haces? – pregunte acercándome a ella.
-Cocinar.
-Cocinar a gran escala diría yo – comente.
-La razón por la que lo hago de esta manera, es porque la estufa es a gas, tengo hambre. Preparo comida para cinco personas, las cuales no quise despertar porque dormían placenteramente, mientras que yo preparaba el almuerzo como una linda Mary Poppins – específico con una sonrisa forzada, sin lograr ocultar su nerviosismo ni la venita de su frente.
-Como sea, continua – estableció Tai.
-¡Taichi! – Lo regañe - ¿En qué ayudamos? – pregunte incluyendo a todos.
De inmediato nos dio una tarea a cada uno. Se me asigno arreglar la mesa del comedor, ya que no cocinaba bien, por no mencionar que mis preparados harían llorar hasta a la peor ama de casa.
Una vez en la mesa.
-¡Gracias por la comida! - agradecimos a coro, y bajamos la mirada para admirar nuestra creación.
-¡¿Qué demonios es esto?! – comenzó Taichi.
-¡Tarado! No maldigas en la mesa – reprocho Sora, golpeándolo en la nuca.
-Es atún enlatado con fideos hervidos – concedió Miyako.
-Puede que se vea mal, pero quizás el sabor es… - pronuncio Michael mientras llevaba una porción a su boca, al probarlo se crispo, como si se le hubieran erizado los pelos.
-¡¿Y?! – preguntamos a la vez.
-Horrible – confeso paralizado.
-T e dije Mimi que no te cercaras a la comida – me regaño Miya-chan.
-No lo hice, esto es toda obra de ustedes – me excuse.
-En verdad, prima lo siento, pero parece uno de tus experimentos radioactivos – comento mi primo.
-Está bien, lo confieso: la culpa la tiene Sora – dicte.
-Cierto.
-Muy cierto.
-Yo voto por que ella lave los platos ¿Quién me sigue? – continuo mi amigo.
-Ni de broma – interrumpió la acusada.
-Yo te sigo – alce mi mano, odiaba esa tarea.
-Yo también – opino Miyako.
-Todo sea por no lavar – coincidió mi primo.
-¡Mimi no hizo casi nada! – me acuso molesta.
-No me odies por ser la más pequeña – musite con ojitos tiernos para los presentes.
-No me mires con esos ojos de cordero al matadero, no te saldrás con la tuya.
-Es verdad… – opino Taichi.
-Por fin coincides conmigo.
-Claro que no. No termine la frase, lo que digo es que como buena amiga debes hacerlo por el bien de todos.
-¡¿Qué?!
-La audiencia ha hablado – concluyo teatralmente.
Al final, ella lavo los platos, pero nosotros los guardamos. Más tarde, subimos a organizar nuestro equipaje en nuestras habitaciones, una para las mujeres y otra para los varones.
Al rato, bajamos y jugamos a las cartas, por “verdad o reto”. Fue muy divertido, sin embargo, llego la noche y el juego se transformo en conversación. De la cual, me retire para tomar un baño antes de acostarme o escribir.


://Matt POV//:
Con la intención de alejarme de la realidad, me metí por un camino de tierra y piedras que dificultaba la velocidad. Me arrepentí de tomar ese atajo, ya que las ruedas de mi “Alfa Romeo” se mutilaban con el avance. Seguramente, tendría que cambiarlo por un “Bulgari” cuando regresara.
En la cruda noche, mi decrepito vehículo se paro. Intente obligarlo a arrancar, pero caprichoso se negaba.
Di un portazo al salir del auto, provocando eco en la espesa negrura.
Observe a mí alrededor, y note que las casas tenían las luces apagadas, a excepción de una. La misma aparentaba ser tosca y descuida, a pesar de eso me dirigí allí impulsado por el frio.
Para ingresar al jardín delantero, tuve que maniobrar con un improvisado portón de alambre de púa y palos. Una vez dentro, me aproxime a la entrada y toque la despintada puerta.
Adentro se escucharon alaridos de terror y murmullos:
-¡¡¡Es Sadako!!! – grito una voz femenina.
-¡Ken me advirtió que aquí espantaban! – se escucho otra voz de mujer.
-Oh gran espíritu maligno, toma a estas molestas mujeres y deja vivir a este humilde muchacho – rezo una voz masculina.
-Idiota, tendríamos suerte si te llevaran a ti – lo regaño la mujer.
Nuevamente toque la puerta, aunque me causaba gracia sus comentarios, empezaban a irritarme.
-¡¡¡Oh No!!! ¡¡¡Por Dios es SADAKO!!!! – grito un varón, sonando muy agudo.
-Vaya, vaya… no conocíamos ese lado de ti Michael – susurraron las femeninas voces.
TOC, TOC, TOC… Volví a llamar a la puerta, me estaba hartando de esperar.
-Vamos, alguien tiene que abrir.
-Entonces ve tu Sora, seguramente te toma por bruja y se asusta.
-¡Cállate imbécil!
-Ve tu Michael.
-Eh n…no…no puedes pedirme eso.
-Está bien, iremos todos a la cuanta de tres… ¡uno! ¡Dos! ¡Tres!
La puerta se abrió de una sola vez.
- ¡¡Ahhhhhhhhhhh!! – gritaron todos, pero su tono se fue apagando, al notar que yo no daba miedo, lo que me desilusionó un poco.
-Tú no eres Sadako – me acuso un rubio.
-¿Quién eres? – pregunto otro de cabello castaño.
-Yo… - iba a presentarme pero me interrumpieron.
-¡Acaso son bizcos! ¡¡El es Yamato Ishida!! – me presento una joven de lentes.
-O como la mayoría lo conoce: Matt – dijo una pelirroja.
-¿Yamato Ishida? ¿Matt? – pregunto confundido el castaño.
-Ohh… es cierto eres M-A-T-T, el icono de la actualidad – pronuncio el rubio.
-“Matt”, actor, cantante… - comenzó la de lentes.
-Modelo, un completo “idol” - continuo la pelirroja.
-El famoso y perfecto Yamato Ishida, que provoca suspiros y sangrados nasales en sus fans – concluyeron ambas chicas.
¡Demonios! Aunque detestaba este tipo de reacciones y situaciones, debía ser amable.
-Bueno, gracias. Ni en mis mejores actos tengo este tipo presentaciones – fingí una gran sonrisa.
-Podemos continuar si lo deseas – propuso la de lentes.
-No, está bien, yo solo… - otra vez me interrumpieron, era irritante.
-¿Sucede algo? – interrogo el de cabello chocolate.
-En realidad si, verán, conducía por esta zona cuando mi vehículo se averió y me preguntaba si podrían prestarme su teléfono.
-¡Oh my God! Matt está pidiendo nuestra ayuda – dijo la pelirroja agarrándose la cara con expresión de dicha.
-¡Un momento! Esta casa no tiene teléfono – susurro por lo bajo la de lentes a su amiga, para que no la oyera, igual lo hice.
-Debemos detenerlo a como dé lugar – murmuro su cómplice.
-Lo siento pero no tenemos teléfono…
-Hmmm en ese caso, ¿me dejarían usar su baño?
-¡Oh por Dios! ¡Esto es un sueño, mi fantasía se vuelve realidad! – alucinaban las femeninas.
-Pasa, sube las escaleras, la primera puerta a la derecha – contesto el rubio, al ver que no recibía repuesta de las muchachas.
-Gracias, con permiso – dije y entre.
Los habitantes me siguieron como sombras hasta el pie de un destartalado intento de escalera. Mientras subía se escuchaba el horrible chirrido de los escalones, parecía un lamento. Al llegar a la puerta gire la perilla y la abrí.
No podía creer lo que mis ojos me mostraban. En la entrada del baño, se encontraba una chica, una muy linda muchacha…totalmente desnuda, estaba empapada, las gotas de agua parecían cristales sobre ella. Tenía el cabello castaño, seguramente claro ya que por la humedad se veía más oscuro, junto con unas delicadas curvas acompañadas por un exquisito tono de piel.
La joven noto mi examen, me miro a los ojos, los de ella, con cada milésima de segundo que pasaba se abrían mas y mas, también su cara paso del crema al rosado, y del rosado a un rojo, un rojo furioso.



[u]:[/u]//Mimi POV//:
Cuando termine de bañarme, cerré la lluvia y Salí de la ducha. De pronto, la puerta se abrió, descubriendo a un joven de cabello rubio y ojos azules, para mí todo un pervertido animalejo rubio.
Atónita lo encare, encima el asqueroso depravado no dejaba de mirarme. Pase de mi estado perplejo, a uno de vergüenza, y a otro de pura rabia e ira, acto seguido:
-¡¡Ahhhhhh!! – grite, rápidamente me envolví en una toalla, y tomé la regadera y lo golpee en la cara con esta.
Velozmente mis amigos subieron.
-¿ Que ocurrió? – pregunto sorprendido Michael.
-Lo que sucede, es que este maniático degenerado entró al servicio cuando terminaba de bañarme y…
-¡¡¿Qué hiciste ?!! – grito Sora indignada.
-¡¡Lo mataste!! – me acuso trágicamente Miyako.
-Claro que no, solo le di su merecido – dije mientras le propinaba un chorro de agua al maldito pervertido.
-¡¿Qué crees que haces?! ¡El es Yamato Ishida! – siguió mi amiga.
-¿Quien?
-MATT – obvio Sora.
-¿Yamato? ¿Matt?...Ohh no mientas.
-No mienten – confeso Taichi.
-¡Demonios! – Se quejo el intruso - ¡Maldición! golpeas como un hombre… - farfullo frotándose la cara y enredándose en sus cabellos, impidiéndome verle el rostro, por lo que me arrime a él, y le propine otro chorro de agua en la cara.
-¡Estúpida! ¡¿Qué haces?! – mascullo.
-¿Quién – chorro – te crees – chorro – que eres? – chorro.
-¿Quién crees que eres tú para hacer lo que hiciste?
-Yo soy Mimi, ebrio degenerado – chorro.
-¡Ya deja eso!
-No se me antoja – chorro.
-Al fin y al cabo ¿Por qué estas tan enojada?, ya me golpeaste, ahora discúlpate – demando.
-¿Cómo dices? – Empezaba a encolerizarme – estoy furiosa, no solo porque irrumpiste sin llamar, si no porque te me quedaste contemplando como todo un pervertido – chorro…chorro.
-¡Mira lo que hiciste! Por tu culpa estoy empapado – chorro – ¡¡Ya dame esa manguera!!
Me arrebato la regadera de las manos.
-¡Devuélvemela! Tú te la buscaste, no tengo la culpa en esto. Aquí solo soy una pobre víctima.
-No dramatices.
-¡Lárgate!
-No tienes que decirlo.
-No, NO – intervino Miyako – tu auto está roto, no puedes irte. Además estas todo… M-O-J-A-D-O…
-Es cierto, Taichi te prestara algo de ropa – prometió Sora.
-¿Qué? – dijo mi amigo.
-Ni de sueños – concedí.
-Está bien, me quedare y esperare mi disculpa.
-Ni en mil años.
-Ven, todo arreglado. Michael acompaña a Matt, Mimi ve a cambiarte – ordeno Miya-chan
Sin otra cosa que hacer, fui a abrigarme, pero antes de bajar a la sala vino mi amiga: - Mimi ¿te parece si pides perdón?
-Estás LOCA.
-El, espera una disculpa, si lo haces, quizás se quede más tiempo.
-Ahh, en ese caso… - hice ademan de pensar – no.
-Bajemos – suspiro resignada.
Una vez en el salón vi a mis amigos sentados y al psicópata de ojos azules apoyado junto a la chimenea. Continué parada, aunque Miyako ya había ocupado su lugar.
El tal Matt ladeo con petulancia su cabeza en mi dirección: - ¡¿qué?!¡¿Que quieres?! – pregunte irritada.
-Tú me debes algo.
-Pensé que no querrías otra golpiza, pero si tanto insistes…
-Tonta, di que lo sientes – dijo aproximándose vacilante.
-Discúlpate tú, idiota – retrocedí unos cuantos pasos.
-Lo haría, pero no tengo por qué pedir perdón, ya que no me disculpo por lo que vi – susurro cerca de mi oreja para luego seguir caminando.
-¡¡Maldito pervertido!! – grite a sus espaldas.
-Buenas noches, iré a dormir – se despidió dirigiéndose al cuarto de los hombres.
De esta manera, Yamato Ishida llego para convertirse en mi infierno personal.

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